¿De reglas y cánones literarios?

(Fragmentos de un ameno intercambio ocurrido en la Lista Electrónica de Horizonte de Palabras).


APORTE DE HENRY A. PETRIE (MANAGUA, NICARAGUA):

Ojo: La búsqueda del lenguaje no tiene cánones ni reglas. Pienso que, en literatura, siempre que se construya un edificio textual artístico, diversas expresiones pueden ser útiles para los propósitos del escritor. Podemos hacer una historia con base a onomatopeyas, y tendrá sentido y significado siempre que su ilación artística esté bien lograda. El uso de determinados vocablos y expresiones supuestamente vulgares, no cuestionan una obra, como tampoco el retrato de una realidad-ficción dada. Al escritor no le interesa el análisis o interpretación sociológica o filosófica de fenómenos sociales, mucho menos explicarla, sino la imagen, el pretexto, el argumento que deberá desarrollar en cualesquiera de sus formas, ya sea como un único género o haciendo mixtura de aquellos que encuentre apropiados para su historia a contar, narrar. Soy de los que piensan que la creación es lo esencial para el artista, y si para ello es preciso navegar en aguas turbias y turbulentas, habrá que hacerlo, si no detengámonos un tantito en Víctor Hugo y Rimbaud, excusándome de algunos nacionales, de los cuales podríamos detenernos más adelante.

APORTE DE DAVID C. RÓBINSON O. (PANAMÁ):

  1. Las academias en el idioma español han permitido que cualquier hispanohablante ingrese a cualquier universidad donde se dicten clases en la lengua de Cervantes. ¿Por qué?
  2. La academia española eliminó las letras ch y ll, América Latina no acató el dictamen. ¿Qué significado podemos darle a esa discrepancia?
  3. Las reglas se hicieron para romperse. ¿Habrá que conocerlas?
  4. Las reglas, si bien las «legaliza» la academia, no es más que el uso cotidiano de los hablantes, quienes terminan imponiéndolas (por ejemplo, el ñame panameño). ¿Será que por allí se encuentra el camino de los literatos?

APORTE DE DAVID OCÓN (CHONTALES, NICARAGUA):

A Henry Miller que Dios lo tenga en su gloria, si de influencias se trata todas son bienvenidas cuando coincidan con el propio temperamento. Por otra parte, critiquen, recriminen, reprochen o descalifiquen lo que y como quieran, pero bien pueden tomarse la molestia de hacer un mínimo esfuerzo y pasar de las palabras, de los términos o vocablos al contexto, los intertextos, la estructura, ritmos, cortes, collages, citas, sentido, contenido, etc., y les aseguro que sus comentarios ganarán más en amplitud e interés, comentar limitándome únicamente al uso de palabras «fuertes», que ya se requetesabe nadie ha descubierto como si se tratara del agua helada, es una reducción muy simplista que también se les revierte. Por mi parte, a nadie quiero formar ni deformar, lo que menos he querido en esta vida es ser cura o policía, desde mis primeros recuerdos el mundo adulto me pareció un sin sentido, un absurdo, un disparate y eso lo sigo confirmando, esa oscilación entre lo apolíneo y lo dionisiaco ha sido mi constante, pero mucho me importa que las vacas den buena leche y nos alimenten. Por último, el texto, «Apropiaciones», complementa lo anterior, pero si sólo leen que mi Cristo dice, cagada o pendejos, ahí sí que de veras estamos jodidos.

APORTE DE HENRY A. PETRIE (MANAGUA, NICARAGUA):

Ocón, en un no creyente –en sentido del contrapunto teológico y confesional– como yo, no me interesa dónde esté Henry Miller, recuerda que él mismo asumió la naturaleza y esencia de las cosas tal cual son. Sé que por sus obras desencadenó tremendas polémicas y censuras, pero la realidad es que su abordaje del sexo marcó un sello en la literatura –y menciono este elemento solamente por el caso–, de lo contrario no estaríamos mencionándolo. No sé qué te parece su trilogía del trópico –Trópico de Cáncer, Primavera negra y Trópico de Capricornio–, pero su prosa es fluida y con sentido lírico, si bien existe lo que podríamos calificar como «obsceno», no se puede descalificar su espiritualismo, esa naturalidad expresionista.

Su defensa de la libertad individual como la literaria es un asunto que hoy en día asumimos como bandera, de ahí quizá la ausencia de una estructura convencional en sus libros, esa misma que vos defendés y en alguna medida yo.

Ahora Ocón, sos un ser adorable y odiable como cualquiera de nosotros. ¿Recordás a Carlos Martínez Rivas en su silla de ruedas y hediondo? Era poeta, de los grandes. Y, sin embargo, qué tanto se le despreció. Y te lo digo con conocimiento de causa, unos cuantos que se autoproclaman «maestros» no lo soportaron. En todo caso, no sé vos, es preferible ser alumno todo el tiempo.

APORTE DE DAVID OCÓN (CHONTALES, NICARAGUA):

Henry: anoche la caída mortal de las aves en picada, me ganó. De los Trópicos de tu tocayo con apellido de cerveza solo leí el de Capricornio. Recuerdo una pareja sadomasoca copulando en un apartamento ¿de Broocklyn?, ¿de Manhattan? Antihéroes patéticos, dije sobre la influencia de HM, en mi libro De bien decir y de maldecir, como dorada de píldora para no ser linchado, in realtá, uno busca lo imposible y Proust con su parloteo en «A la recherche…», es capaz de mover el mundo describiendo un haz de luz en una cortina y acaso no se te vienen todos los sabores de la infancia cuando sumerge la magdalena en el té de tilo de la tía ¿de Combray? Por supuesto que a Marcel me lo llevaría al George Dimitrov, mientras con Jaramillo repetimos: ódiame por piedad yo te lo pido.

Nota editorial de Henry A. Petrie:
Lista Electrónica Horizonte de Palabras fue el medio donde circuló una gran cantidad de textos literarios de distintas nacionalidades, que funcionó entre febrero de 2005 y el 28 de abril de 2006. Su administración estuvo en Managua, Nicaragua. Del cúmulo publicado se estudiaron y seleccionaron los textos que integran la Antología multigénero InterCyberCambio: Horizonte de palabras, cuya primera edición (digital) fue en 2016, con un total de 247 páginas.