De lo bonito y la esperanza

Rosa Alba Pauth Rayo /
Nueva Guinea, docente.


¡Qué bonito volver a ser niña!

¡Qué bonita la vida!
Ver cada día el cielo azul y
algunas noches con estrellas;
moverme con el viento sobre el bosque,
buscar el canto de un ave, beber agua
fresca del cántaro añejo de mi abuela.

Un contacto, una rosa, ¡qué bonito!
El abrazo de un niño, extenso y sincero;
escuchar de un anciano cuentos ancestrales,
con voz y matiz aprendidos en sus años.

¡Qué bonito poder tocar la guitarra!
Bailar sin chancletas un palo de mayo,
correr por el campo, cortar las guayabas,
deslizar mis pies en tierra mojada.

¡Qué bonito poder jugar con olotes!
Montar un caballo y galopar, jugar
en las tardes con cipotes, comer
mandarinas, naranjas y elotes.

¡Qué bonito sería volver a ser niña!
Nadar en el río, sacar un pescado,
subirme a un árbol y jugar al avión,
estar siempre alegres a pesar del dolor.

Nueva Guinea, diciembre 2018.

Arrullar la vida

La angustia me oprime el pecho,
arrastro mis pasos y el miedo me invade.
El camino es largo y el aire espeso.

En el encierro se afligen los niños,
hay rostros sombríos tras disfraces;
en los panteones, extraños entierros
enmudecen la palabra, aturden.

Empiezo mi día con una oración,
voy por las calles con cautela,
la alegría es poca, evito contactos,
llevo afligido el corazón, y duele.

La gente no es gente, es muerte con pies.
Las noches y los días son del mismo color.
¿Se volvió al revés mi mundo?
Así lo siento y miro al cielo,
¡Sálvame, señor!

Mi patio sin sol, me faltan las flores;
los colores del cielo se tornaron grises;
mi aula vacía, vacía de amores.
Las personas ya no están felices.

Es tiempo temido, es tiempo de orar.
Templos cerrados, sin celebración;
casas sin voces, sin risas;
besos y abrazos guardados.

Hay miedo hasta en el sueño.
Los cuerpos inertes se vuelven cenizas.

Pero, el campo es perfecto, dulce ilusión.
Dimensión de pájaros, venados y peces.
Huir de la muchedumbre es mejor,
escapar del acecho del virus letal,
arrullando vida, esperanza, la misión.

Nueva Guinea, diciembre 2020.