Un nicamenú culinario

Oscar Francisco Bravo Villalobos /
León, Nicaragua, 1938.


Nicaragüense que vives en otra tierra
y añoras la comida con sabor nica
¿Te gustaría comer la comida típica?
Comenzar acompañado de cantos de gallos
con ligero frío de la madrugada y a la par
un encumbrado plato de gallo pinto vaporoso
y oloroso, con borona de queso tembloroso
y un par de costillas de cerdo caliente y humeante
y al lado café con leche y rosquillas tostadas,
y ensalada de tomate, cebolla y repollo sin picante
o un vigorón granadino crujiente con yuca reventada,
cubierto de ensalada de repollo y tomate
con chile y mimbro y un huacal de chicha helada
o una alargada jícara con figuras grabadas
y llena de espumoso fresco de cacao,
tajadas de plátano verde junto con su queso frito
o bien un plato encumbrado de rico vaho
¡Comida nica! En una glorieta del parque central.

Y durante el paseo en lancha a las isletas
del gran lago, un asado de guapote o sábalo real
y de tomate, limón y cebolla una rica salsa repleta.
El indio viejo leonés con chicha de maíz
pujagua morado y servido en mediano huacal
y en el mercado central de León, una torta de leche
sabrosa cosa de horno y un rico tamal relleno
¡Oye, que olor tan sabroso y para que aproveche!,
con fresco de cacao, semilla de jícaro, cuajada fresca
y maduro «horneado» o con güirila caliente,
una enchilada o un tamal pizque y queso asado,
con algo de achiote «chancho con yuca» adobado.
Y los pardos buñuelos de yuca y de queso
bañados con miel de dulce moreno de panela
y tostadas rajitas de regada y olorosa canela
brindados en huacalitos, es un embeleso,
a la entrada del cementerio de Guadalupe.
El mondongo masatepino, sopa de cola, ¡que chupe!
Con ensalada de aguacate servida para almorzar
y una media de ron de caña, ¡y a sudar!

Y de postre cajeta semi transparente de toronja
con miel clara, canela en rajitas y clavo de olor
y su trocito de queso fresco, ofrecido con amor
y antes un consumé caliente de la poronga
en un restaurante típico, con techo de palma
y pilares de madera de mangle del mar.
O un oloroso vaho casero y huevos de paslama
vaporosos cocidos con sal y redondo chile rojo,
¡ah!, y media tapa de limón criollo jugoso.
Nacatamales envueltos en hoja de plátano,
caliente, en la fiesta de Santo Domingo,
coctel fresco de ceviche o de conchas negras
muy frescas traídas de manglares del Pacífico,
para desayunar después de una larga noche.
Y en la Paz Centro al son de la música de San Nicolás
pedir quesillos de trenza y repochetas
y para darte más gusto pide algo más.

Una jícara con tiste espumoso, más fresco de cacao,
y «música» de hielito picado batido con molinillo
en el Güiligüiste de la Paz Centro o bien
en la vecina Las Acacias de Nagarote.
¿Qué tal una cosa de horno y en jícara un pinolillo
o perrerreque, paceño, diriomeño o de Nagarote?,
las rosquillas y hojaldras de El Viejo, de Somoto
o Estelí y las empanadas de Jinotega, el elote.
Una tortilla como luna llena pero calientita
con caliente lomo asado o chorizo, que llega
frijoles con crema de Boaco, o Chontales o Nagarote
y con sendas y ricas rodajas de aguacate.
Sopa de cola con punche, culantro y chilotes,
sopa de albóndiga con yerba buena y tomate,
sopa de frijoles rojos con polvo de queso y achiote
y una postura de gallina en el centro albeando.

Y qué decir de un pescado lagunero a la Tipitapa.
También frijolitos rojos con crema chontaleña
o una cazuelita de frijoles blancos fritos a la leña.
O cazuela de guacamol de huevos y aguacates.
¿Y qué expresar del rico rondón y guabul del Caribe?
Y como postre cajetas de leche de Nindirí
o de Zapoyol, naranja, de coco con tamarindo,
leche de burra de León, Matagalpa y Masaya
arroz en leche cubierto de polvo de canela
y consumirlo con cucharita de hoja de penca,
coyolito, bienmesabe y piñonate de papaya
o de piñuelas hecho sabroso el motajatol
y hasta plátano en gloria y fresco de pitahaya.
Y para el frío en El Crucero, Selva Negra
o Catarina y Matagalpa, un huacalito de atol
caliente con canela en polvo o una taza de café
vaporoso, legítimo del lugar, tostado, molido, hervido
y colado, aromático y con rosquillas crujientes y calientes.

Bajo la fría y pertinaz lluvia, ¡oye nica, excelente!
En las noches de verbenas en Masaya
o en las fiestas de San Jerónimo bendito
Chicharrón tronador y yuca cocida reventada
¡es el rico vigorón con ensalada de Masaya!
Y a la par un vaso de chicha helada y el frito.
O chicha de maíz pujagua bien fría y morada
¡Oye! Otra güirila con cuajada o queso asado
o ahumado de Nagarote, Boaco y Juigalpa.
Esto es para hacer agua la boca, o un pozol
con leche, semilla de jícaro, almíbar y un yoltamal
y al mediodía una buena porción de guacamol,
no lo pienses mucho no te quedes pasmado
¡Ven a tu tierra, pinolero! Y gusta lo bueno y original.
Vos serás hambriento Ulises y Nitacaragua tu tierra
¡Después vendrá la dieta contra lo engordado!
¡Y serás zorro en astucia y de león, la fiera!