Despertares

Erling Tórrez González /
Condega, Nicaragua.


Fariseo

La asamblea estaba llena de adeptos. Demostraban ansiedad de acogimiento, almas faltas de aceptación. El líder, elegantemente vestido, mostraba ojos llameantes en el pódium. El ceño fruncido y rictus conjugados. Las palabras salían de su boca como piedras.

―Los ladrones, los pecadores, todos los que hacen maldad, los mentirosos, los promiscuos, los homosexuales y lesbianas, aparecerán en el listado de los nombres con boleto al infierno −decía el fervoroso líder poniendo énfasis a sus expresiones.

Y continuaba vociferando:

―Gracias a Dios me he mantenido santo, mis ropas no están manchadas y siempre me abstengo de pecar, no como aquellos hombres pervertidos que se muestran con otra cara.

Un día, el líder se sumió en un sueño sin regreso. Cuando despertó, vio que su nombre aparecía en el listado de los cabros.

Madrugada gélida

Aquel día avanzaba despacio; las miradas burlescas estaban sobre mí como alfileres. Me avergonzaba y quise cubrir mi cuerpo con ropas dignas. Mis harapos mugrientos agregaban un frío insoportable. Mi espíritu estaba turbado.

Cuando desperté, el frío se colaba por los agujeros de la sábana.