En horas de la madrugada

Verónica Isabel Pineda Sirias


Si supieras

Si supieras que
al escribir versos ilusos,
locas palabras se tornan tristes,
como llantos de mentes.
En las noches
pululan voces decrépitas.

Si supieras
cuántas veces jugué
con mis sinónimos dispersos:

un ángel,
querubín,

tú.

Si supieras que
mis adjetivos se vuelven frescos
y verdes, que
con el tiempo de tu llegada,

desde lejos,

allá…

eres un adverbio,
adjetivo soberbio.

Si supieras que
para escribir categorías gramaticales,
tendrías que entender lo que digo
y sea para mí el abstracto sustantivo
que no veo,
la imposibilidad de tocar tu alma.

Si supieras que
no entiendo lo que escribo
en mis poemas, a veces;
la poesía me impacta
con sus rimas asonantes
y la sonoridad quebrantada.

Si supieras
los gritos nocturnos de mis desvelos,
el agotamiento de mi mente
y sus fantasmas.

Si supieras…

lo que siento por vos.

Del caos alfonsino y su rayería

Al poeta Alfonso Cortés, In memoriam

Un mozo elegante el poeta Cortés,
su barba encadenada a sus letras
jugaba esquizofrénica a poesía;

viajó danzando a los astros
y buscó figuras retóricas
para embellecer la tumba de su madre.

El poema cotidiano es el paso de locura.
Perdió la razón, más no la poesía.

En la noche no concilió el sueño
y se le adhirió la caja de Pandora.
Las cosas jugaron en su mente,
la oscuridad-luz de su espacio:
dolor, imágenes, tristeza, sombras.

La burla de la vida
en la seriedad del poema,
como el caos en su orden,
la rayería en la escena dramática.

Una ventana, un trozo azul,
más allá de verdugos e hipócritas
que no entendieron nada de metafísica,
el más allá donde está Angélica,
los ojos azules desde su ventana.


¿Qué si no duermo?

Duermo en tu pecho fornido,
construyendo oraciones compuestas y simples.
Realizo la morfología sintáctica de tu cuerpo
y fragmento paciente tus partes.

Eres un sintagma nominal y otro verbal.
En constantes acciones voy por la vida y
en infinitivo amar no he podido.

En línea me miras,
pensarás que no duermo.
Te equivocas en participio,
porque en horas de la madrugada
me encuentro dormida.

Por si me llega un mensaje bonito
tengo en vibrador mi dispositivo,
más no me desvelo.

No vivo de tus ensueños
ni tú de los míos.

A las cinco de la madrugada
me despierta un gerundio:
corriendo me levanto
y voy pensando en mis sujetos,
para planear cómo los enamoro
por si se hacen médicos un día,
o enfermeros.

Sacudo mis pensamientos y digo:
No me desconecten de esta máquina,
por las esdrújulas que no pude hacer entender.

¿Qué si no duermo?
Cada día a las dos de la madrugada
en complemento circunstancial de tiempo
me preparo para ir al otro de lugar:

La escuela.

(Notas: 1. Autora del libro Un mar de poesía, Ediciones Pensar 2021; 2. Los poemas publicados en esta ocasión, son parte del poemario que Pineda construye en horas de la madrugada).