Mientras seamos madres

Margarita López /
Boaco, Nicaragua


I

Mientras seamos madres
seguiremos andando por esta redondez,
pisando fervorosas
la huella del hijo que ya criamos.
Mientras seamos madres
seguiremos creciendo y mudando
como bellas lunas en sus cuatro fases,
rodantes en el éter
luminosas, plenas,
redondas de gravidez maternal,
alumbrando, cómplices, sonrientes,
el sendero nocturno
por donde ellos, nuestros hijos,
transitan este mar de verdura,
este cielo de algodones,
este devenir.
Miles de millones de años.
Tiempo infinito
en el que somos
infinitesimalmente finitas
y desde donde nos perennizamos
mujer-madre-reproductora
mujer-madre-transformadora.

II

Cáliz amoroso,
luna llena
vigilante del camino
por donde van ellos
en alegre tropel
«como centauros en la llanura».
Criaturas de tres naturalezas
—así las designaba el poeta—
divina, humana, instintiva,
en busca de su quimera,
de su isla de Sol
donde habita Él, Ella,
Padre / madre / Dios
que también salió de nuestros vientres,
Madre-luna-María-
Cipaltonatl-
hacia donde nos encaminamos
en oleadas generacionales
con los hijos pretendidos
al cordón de nuestras almas,
buscando el destino,
buscándolo,
terrenales, celestiales,
leonas ardorosas
purificadas por el celo materno,
animalas celestes
siempre vivas
«rosas de dolor»
«corolas divinas».

III

Vamos todas juntas
como cauda de estrella,
vamos todas con ellos, por ellos
juntando cielo y tierra.
Porque somos madres
Seguiremos golpeando el tiempo
con grandes olas de amor,
planeando el aire,
gaviotas en busca de inmensidad,
oteando el horizonte marino
anhelantes del círculo final,
filial.
Origen, destino, eternidad,
maternidad primera,
Matria, patria,
Maternidades todas.

 

(Tomado de la antología El Güegüense al pie de Bobadilla: poemas escogidos de la poesía nicaragüense actual. Selección, introducción y notas: Omar García-Obregón y Conny Palacios. PAVSA, Managua, Nicaragua, 2007, ps. 298-300).