Dos chispazos y un piquete

Mauricio Rayo

Mauricio Rayo

El pífano

Su papel principal durante la batalla era tocar aquel instrumento en forma de una flauta traversa, luego de observar desde un lugar privilegiado el accionar de tropas enemigas y avisar a los compañeros de combate con distintas melodías. Es decir, si el enemigo se desplazaba para atacar por el flanco derecho, él hacía sonar una pieza musical aguda que advertía a sus amigos, quienes, al interpretar la señal repelían el ataque sin ser sorprendidos. Si el enemigo se movía para atacar por la retaguardia avisaba con otra armonía, de tal forma que él se había convertido en uno de los miembros más valiosos de su batallón.

Una tarde, después de quedarse dormido por unas horas, fue despertado súbitamente al escuchar disparos a larga distancia. Logró observar tropas que avanzaban en diferentes direcciones. Por un minuto trató de orientarse para detectar el sitio exacto de ambos bandos, ensayó rápidamente algunos ritmos de acuerdo al mapa mental que ya se había formado en su cerebro. Tocó con ansias, poniendo su corazón y su experiencia en cada mensaje melódico. Al cabo de un rato se dio cuenta que ya no escuchaba el ruido de las metrallas, solo su música seguía ya más tenue. Cuando se detuvo, miles de balas desde todos los francos atravesaron su humanidad.

Extraterrestres

Esteban Gris estaba familiarizado en platicar con los extraterrestres. Los encontraba a menudo cuando se transportaba en el bus colectivo rumbo a su trabajo como reparador de computadores y teléfonos celulares. A veces, cuando ingería alimentos, sus familiares lo escuchaban discutir, según aseguraba, con personajes diminutos pero invisibles, acerca de las diferentes teorías de la creación del universo.

Todos sus amigos, compañeros de trabajo, incluso, su misma familia, pensaban que a Esteban le faltaba un tornillo.

Con el paso del tiempo, Esteban Gris comenzó a quejarse de dolores de cabeza que poco a poco se volvieron insoportables, al punto que mientras reparaba una laptop, cayó al suelo convulsionando. De inmediato la llevaron a la clínica de la empresa donde laboraba y, de ahí lo llevaron a un hospital donde lo intervinieron quirúrgicamente. Dos semanas después de la operación, Esteban se despertó. Se sintió animado, se levantó despacio de la cama y, se dirigió hacia la ventana para observar el amanecer que ya daba señales con sus luces de colores tenues. A lo lejos, el planeta Tierra comenzaba a emerger en el horizonte.

Relato de un suicida

El suicida viajó al mundo de los muertos. Al llegar un grupo de fallecidos lo estaban esperando; le preguntaron qué habría pasado si la bala que se disparó en la sien, no lo hubiese matado. De inmediato contestó… realizaría un segundo intento definitivo, un plan B… «bala en boca» literalmente.