Hoy miré a Arsenio

Lester López Centeno

Hoy miré a Arsenio y fue tan real;
lo miré ondeando la bandera de la paz.

Hoy miré a Arsenio recorrer ríos
desde el Punta Gorda hasta Río San Juan;
lo miré sentado en el parque central,
platicando con el halcón y el gavilán,
con el zopilote y el botas-blancas.

Caminó por donde otros no pudieron andar.
Arsenio dejó huellas imborrables,
cambió cariño por armas
y guarda en su pecho las comisiones de paz.

Hoy miré a Arsenio platicar con Parajón Domínguez,
y surcar el inicio sinfín;
lo miré caminar hacia la montaña,
tomar el yelmo con su palma y guardarlo
hasta el último suspiro de su alma…