Posturas

Naví Argentina Rodríguez Rivera /
Estelí, Nicaragua.


Postura Nocturna

Siguiendo el entramado de tus palabras
Me he perdido en mis plegarias,
mansamente he seguido las huellas
Tropezando con una enorme muralla.
La penumbra inefable es testigo
De mi torpeza y esta vista lenta,
Que ha dejado de buscar el horizonte
Ante la inminente ceguera que acontece.

No hay postura frente a lo difuso
y el lamentable infortunio de un fracaso,
pintase de naranja el reflejo del mar
aquella tarde de alas rotas y versos vanos.
Solitaria está la silueta de un yo
En medio de una multitud bulliciosa,
desconocida, negada y lanzada
en el empujón brioso de una carcajada.

Aprietan sus manos retorcidas
Lo único que alguna vez fue,
El deseo de seguir siendo yo
En medio de una sociedad indiferente.
Amuralla su corazón en la corte
Y sonríe frente al siniestro que se burla,
La última palabra no ha sido dicha
El universo se desdobla y en la multitud se pierde.

Postura diurna

He visto el sol levantarse en tu mirada
Opacando las estrellas que habitan mi cuerpo,
Te acercabas y apretabas mi cintura.
Cadenciosamente, mis caderas anidaban en las tuyas.
Susurrabas secretos en mis oídos
Murmullos de pasión que se hacían torrentes,
Una nueva historia escribías en mis entrañas
yo me tatuaba en tu piel, lentamente.

Erguido tu cuerpo y anhelante el mío
He sentido dentro de mí todas tus vidas,
Un beso, un abrazo y nuestros fluidos
Se confunden, al tacto, el olor y los gemidos.
Cerramos nuestros ojos en este aquí y ahora,
Migramos al sitio donde me has reconocido,
Débil y extrañada, asustada y huidiza.

Hoy mi postura es frente a ti,
Abrazada en tu pecho ensortijado
Sin ser sumisa, acepto y retribuyo tus caricias,
Sin ser sumiso, aceptas y retribuyes mis caricias,
El sol se ha pintado de rojo mandarina
Para celebrar la noche que se avecina
Amurallada en tu cariño me siento libertaria,
Sonrío a tu cuerpo y seduzco tu alma,
El último verso quedó sobre las sábanas,
Nuestros universos convergen y afuera canta un grillo.