La palabra cabe en el cuenco de un caracol:

Temblores y noches de Henry A. Petrie

Alba Rosa Pastora Olivares

Siempre he dicho y no me cansaré de ello, que Henry A. Petrie es un incansable tallerista de la Palabra. En Temblores y noches nos introduce a un mundo muy distinto de los presentados anteriormente, hay una serie de recursos estilísticos referidos que impregnan cada verso de los poemas con un matiz muy peculiar, el poeta enamorado del amor sensorial y los avatares que éste trae consigo. Asimismo, se percibe su entrega total a la poesía, sin prejuicio alguno la desnuda, la hace suya y le entrega su esencia misma, es un soñador cual pintor desnudista pinta en sus musas las siluetas del amor sensual.

Referente a lo anterior, en este poemario hay un símbolo, «el caracol» considerado por algunas mitologías un ser cósmico, cíclico, un espiral del tiempo, el poeta lo relaciona con el erotismo y el misterio, poema Aparición.

A través de cada poema vamos a ir descubriendo otros recursos como:

a) Síntesis: es interesante ver el juego que hace con los adjetivos, sustantivos y verbos tan esenciales para crear poesía: «Hueco pinta / la corpórea / llanura / que lo arrebata».

b) La concentración absoluta de metáforas, imágenes y emociones: «El suave ritmo / en apacible / oleaje vital, / impacta dulces / pieles en rocas.» En el poema Poniendo oído hay una recreación de la naturaleza, un hermoso cuadro donde el poeta recrea el mar y el estado anímico de disfrutar del paisaje.

c) Poema Verso libre:

Canto de ave en vuelo,
oleante,
interior,
el ritmo arraigado
en el fluir…

Tiene el poder de condensar los recursos poéticos en pocas palabras y expresar lo más bello que posee la poesía.

d) En los poemas Lagrimal, Trazo y Aparición hay algunas palabras y situaciones recurrentes como el silencio, la oscuridad de la noche y el naufragio, imágenes que las relaciono con el pensamiento.

e) En el poema Tan solo una, Henry A. Petrie, viaja y naufraga, se reencuentra y se rescata y se sueña mucho a través del pensamiento, de la mente.

e) Otra de las figuras recurrentes en los poemas es el erotismo, la invitación a amar, pero al amar en libertad, alcanzar el placer, la vida sin llegar al dolor de las despedidas o partidas tristes.

f) Rompe y quémala es el Ars poética de este artífice de la palabra, cual arquitecto diseña, crea y se re-inventa para exprimir la savia del universo lexical y transformarlo en canto y poesía.

g) En esta obra no podía faltar la composición de haikús, estrofas originarias de Japón, de tres cortísimos versos y un mínimo de palabras, que pugnan por concentrarse al tiempo que persiguen irradiar su máximo sentido, como podemos leer en:

Interrupción

Silencio interrumpido.
Tu voz, ¡culpable!
Desde entonces, la confusión.

Imperativo

No deseo nada que no sea
arder en tus membranas llorosas,
navegar sin capote en tus mares.

h) Trébol es una composición ambivalente, deshojando busca la respuesta del amor ansiado.

i) Tragante, el uso de aliteración y anáfora permite un ritmo lento y extenso en el poema, logra transmitir esa sensación de pesadez.

En conclusión, la obra nos abre una visión para conocer a Henry A. Petrie, se desgarabatea como lo expresa en su poema Desengarabatando(me), en el que canta al amor, a la mujer, a la pasión, al sexo en Labios no besados y construye nuevos conceptos en el poema Arqueológico. Y, ¿qué decir de Frucoito? Aquí se resume el poemario.

 

16 de junio de 2021
San José, Costa Rica