Palabras que crecen como árboles

(Del poemario en construcción Autores / Libros / Poemas)

Pedro Alfonso Morales

Cargadores de libros, ideas y vidas

Es una mujer con libros, ideas y vidas.
Es un hombre con libros, ideas y vidas.

De mañana llevan memorias a la escuela.
De tarde regresan felices, cansados y llenos.

Ella pinta nubes y llegan los inviernos.
Él recoge cuentos como el sol del verano.

Ella dibuja letras que se hacen canciones.
Él dibuja guitarras con números y versos.

Ella juega con los adjetivos y corren verbos.
Él danza con sustantivos y crecen adverbios.

Ella cuida a sus hijos y crece con los ajenos.
Él ofrece palabras que crecen como árboles.

Ella calienta las oraciones con ternura y vida.
Él construye párrafos con ruidos de pájaros.

Ella es geografía, un alga, la historia y la luz.
Él es la física, la regla y la memoria del saber.

Ella es maestra y nunca se fue de la escuela.
Él es maestro y creció con ventanas y puertas.

Ella se hizo muchacha y salta la vida y la ciudad.
Él se hizo muchacho y corre la vida y la ciudad.

Si los ves cargados de libros e ideas: querelos tanto
que sos la prolongación de la vida de los maestros.

Telica, 29 de junio de 2020.

Ana y su palíndroma

Mi nombre es breve y sonoro palíndroma
y a veces capicúa y se me viene el arábigo.

Si digo que la prima o primera es la última
es porque casi final o penúltima es segunda.

Reconocer mi anilina significa mi toga y gato
que mi anagrama se convierte en amar gana.

El radar y su ojo, ala de ave, el rotor y el oso:
somos seres sosos en las salas y aviva sal.

Ana, a la catalana banal, atácala: a mamá
Roma le aviva el amor a papá y a papá

Roma le aviva el amor a mamá. Reconocer: SOS.
Isaac no ronca así. Arriba la birra. A ti no, bonita.

Ateo por poeta: la luz azul, la tele letal. Aman a
Panamá. Nada soy Adán: sometamo o matemos.

Así tendrás un día la mesa, la bicicleta y la cuerda
de libro y guitarra con vocales y consonantes.

Telica, 06 de enero de 2021.

Una biblioteca arranqué a la tarde

La biblioteca es la casa con paredes de libros
y la palabra la sostiene con historias largas

y la amarra con hilos de narración y el yo lirico
puso la guitarra entre sinónimos y antónimos.

Vino el tiempo de quitar tierra y polvo de las
palabras en los libros para que brillen sus ojos.

Quitar el lodo a veces es descubrir la huella
del olvido donde las vidas se llenan las bocas.

Hay telarañas en los libros con vidas y mañas
de lectores anónimos que sin agujas zurcen

para que el tiempo se enrede en el espacio
de la espera que los silabarios no adivinan.

Desempolvar libros es ponerle camisa nueva
y un pantalón con tirantes de vida y lenguaje.

Los libros catrines irán por calles y ciudades
a buscar lectores que se aburren de la vida.

A fin de año volverán todos los grandes libros
a colgar sangre, lágrimas, y sus humanidades.

Telica, 13 de enero de 2021.