He visto cómo extrañas mis labios

Freydell Francela Joya Hernández /
Palacagüina, Madriz


Efímero

Sabes que no pasa nada si nos ponemos traviesos,
no se pierde la noche, solo nos perdemos tú y yo,
vamos haciéndonos invisibles, seduciéndonos entre miradas,
desnudándonos pensamientos, mientras espero por un beso furtivo,
y en el silencio está el secreto que ocultan tus ojos y los míos,
busco en tus labios el antídoto de un amor prohibido,
mientras bajo la mesa, sin que nadie nos vea, subes tu pierna sobre la mía,
y en tus manos se nota el toque que me das en la cintura,
se apagan las luces, se encienden nuestros deseos más carnales,
nos volvemos cualquiera, con pijamas en el segundo piso,
me haces sentir tuya sin siquiera tocarme,
nos volvemos Adán y Eva comiendo el fruto no debido,
y aunque efímero es el momento, el reloj se pone a nuestro favor,
se detiene a las doce, como un cuento de hadas,
somos frente a todos cultos, rectos,
ante el resto somos solo amigos,
y a veces, cuando nos encontramos, ni siquiera nos miramos,
porque queremos ambos mantener el prestigio,
y de reojo a veces me vuelve el recuerdo,
viéndote en el sofá, sentado con ella,
de reojo te viene el recuerdo, viéndome con él, sentados en la cama,
y al vernos pasar nos pensamos, en la noche anterior,
porque no importa a quién tengamos al lado,
nuestro castigo siempre será, el qué pudo haber pasado,
nos volvemos impotentes, nos ponemos salvajes,
imaginando el momento, del próximo encuentro,
sabiendo que aunque pase el tiempo,
la lujuria en los ojos, intacta permanece,
me arranco tu nombre, o al menos eso intento,
porque llevo en mi pecho, la espina del tuyo,
y tu olor lo tengo tatuado en mi piel,
y es necedad la nuestra de desearnos siempre,
y es peligroso el hecho de conocer quien somos realmente,
porque te tengo en mis manos y tú a mí en las tuyas,
y el insomnio en las noches leonesas se volvía ansioso,
ansioso por verte,
y a pesar de haber un muro, siempre quieres saltarlo,
porque estés con quién estés, y esté con quién esté,
siempre buscaremos vestirnos la piel.

5/6/20

He visto

He visto cómo vistes con tu vista a otra,
porque de desnudar, solo a mí me desnudas,
he visto cómo besas, sin ánimos,
cómo tocas, sin ganas,
cómo amas, sin sentirlo;

he visto cómo dibujas mi rostro en el suyo;
he visto cómo extrañas mis ojos,
para mirarte en ellos;
he visto cómo extrañas mis labios
para pecar en ellos;

he visto a vistazos cómo me extrañas;
he visto a vistazos cómo me amas;
he visto a vistazos las vistas ajenas,
que provocan tus sentidos al verme,

porque quién quiere, de querer se muere;
porque quién se enamora, de enamoramiento sufre.

Creíste y creyendo asimismo te destruiste,
cambiaste y al cambiar, saciaste al demonio hambriento
de una poeta desenfrenada y lunática;

te perdiste en su belleza, te adormeció su inteligencia,
y detrás de la estrella de Belén está una luna fogosa,
tirando amor, tratando de olvidar lo inolvidable.

Te mientes y al mentirte, la encarnas más en tu alma,
mientras lloras amargamente, sonríes por su ingrato amor.