We are crooked

Nabí Argentina Rodríguez Rivera

Tienes permiso de insultarme,
decir que soy la prostituta del barrio
y contar una historia extraña si lo prefieres,
eso ya no importa, ni siquiera lo escucharé,
seguiré tan contenta con mi blusa roja
y mis zapatos negros de tacón,
bailaré con las morenas en una esquina
en Douglas Read Station,
pediré marihuana al jamaiquino
de rastra y mirada turbia.

Tienes permiso de insultarme,
hoy no he ganado para pagar el pan,
la renta, me echarán del cuarto de dos por dos,
sigo sin conseguir para pagar las deudas,
no hay tarjeta que me sirva,
ya los viejos clientes no se acercan
han ido rumbo a otra estación.

Tienes permiso de insultarme,
las medias negras están chiclosas,
no hay para comprar unas nuevas,
a veces no es necesario bajarlas
porque todos quieren servicio rápido,
que no exponga sus bolas a una infección,
un día de estos dejaré el chicle entre sus fluidos
y me ire cantando, «Just give me A reason»,
«just a Little bit’s enough, juts a second»
«we’re not brokeen, just bent»…

Hoy tienes permiso de insultarme
decir que la puta mierda que hago no sirve,
que elegí muy mal la vida, porque tenía
tanta oportunidad como todas de una suave cuna,
de manos delicadas limpiando mis nalgas,
y el príncipe azul también esperaba adormecido,
a que alguien me contara un cuento para despertarme,
que como todas fui a buena escuela
y fue cuestión de elección bajarme del metro
en Douglas Read Station.

Hoy tienes permiso de insultarme,
decir que fue cuestión de saltar el cerco,
amancebarme con el chico equivocado,
y diluir pegamento por curiosidad
no para matar el hambre,
todo me gustaba, disfrutaba sexo de cinco,
que por las noches pierdes la cuenta
entre la cena y el desayuno nada te queda.

Hoy tienes permiso de insultarme
que no escucharé tus idioteces,
con aires de caballero atrasado
y la elegancia de un ñandú amaestrado,
tus palabras cuidadas que si es dama
entra por la puerta de enfrente
y si de oficio dudoso paso cinco minutos
por Douglas Read Station.

Hoy tienes permiso de insultarme,
feliz estoy es la banca de espera,
un buen mozo gay está sentado conmigo
me dio calor y compartió su pago por sexo,
hemos fumado tanto que veo blanco el techo,
las nubes se desmoronan desde el cielo
que ya no es azul celeste, sino rojo vino,
y algo se desangra en el interior de mi pecho,
mientras canto: «And we can learn to love again,
It’s in the start, It’s been written in the Scars,
On our hearts, we’re not brokeen, just bent…»

(Del poemario Estamos torcidos).