Canto elegíaco en el trino del guardabarranco

Hermógenes L. Mora

Destrucción climática

Llora la patria del Güegüense,
llora mi gente.
Dolor que traspasa las vértebras de la tierra,
dolor que quebranta al más fuerte.

¡Llora mi patria, llora mi gente!
«La tierra de pólvora y miel»
yace entre ruinas, entre escombros, en un llanto
quejumbroso desde sus montañas y ríos.
Naturaleza, ¿por qué te ensañas, por qué?
¿Te place acaso el dolor humano?
¿El dolor de las «criaturas de Dios»?

¡Llora mi patria, llora mi gente!

Gritan las rocas arrastradas por el torrente
se abalanzan las montañas hacia los poblados,
la tumba ya está hecha
«y las almas no han limpiado sus pecados».
Un canto elegíaco en el trinar del guardabarranco
se escucha desde lo hondo de Bosawás,
Bilwi llora lágrimas que queman en el medio
de la borrasca y la desolación.

¡Llora mi patria, llora mi gente!
Llora la patria del Güegüense.

Se revolcaron en el vacío
y tomaron forma de monstruos vengadores;
Eta, Iota
os llevasteis muchas vidas, os llevasteis muchos bienes,
pero hay algo que no os pudisteis llevar:
ni la fe ni el amor.

Panamá, 22/11/20

Venid todos

Pueblos, razas, lenguas, religiones todas
venid al abrazo solidario del mundo que espera
en silencio,
como la amante fiel y soñadora.

Hombres, mujeres, niños, mirad a vuestro alrededor,
hay un mundo desolado, con graves heridas
en sus entrañas.
Pueblos unidos, forjad con tus manos
el nuevo renacer.
Razas, no miréis los colores de la piel ni las facciones
de tu rostro, mirad al futuro en un mismo color
de un azul inmenso como el mar
de un etéreo infinito y sublime y celestial.

Lenguas, hablad con el lenguaje del amor
que no hay mejor idioma que este gran sentimiento
mágico, abstracto y concreto, tangible e intangible
inmenso y único, universo de universos.
En silencio, como la amante fiel y soñadora,
venid al abrazo del mundo.

Religiones, apartad a vuestros dioses,
esos que separan a los hombres,
esos por los que habéis hecho guerras y destruido naciones
esos que fabricasteis conscientemente sin conciencia
esos a los que no les pudiste comprar un alma,
y terminasteis vendiéndole la vuestra por poder.
Venid todos unidos en un solo espíritu triunfador
reconstruyamos al mundo como un solo pueblo
como una sola nación que profesa una gran religión:
«El amor».

Pueblos, razas, lenguas, religiones todas
venid al abrazo del mundo que espera
en silencio,
como la amante fiel y soñadora.

Panamá, mayo 2020