Contexto y subtexto, en el texto literario: Aquí solo yo, de Henry A. Petrie

(Prólogo)

Mauricio Rayo Arosteguí

El escritor y poeta nicaragüense Henry A. Petrie irrumpe en la dramaturgia después de muchos años de escalar hacia un sitio cimero en la narrativa, ensayo, artículos y por supuesto, en la poesía. En sus análisis sociológicos y políticos ha dejado clara su posición ideológica, que ostenta desde sus años juveniles, en pro de una patria con justicia social.

El libro Aquí solo yo, está conformado por cinco obras teatrales: Héroes, Casa de locos, De boda y vuelo, Espectro en la madrugada y, Aquí solo yo. Esta última le da título a la obra, a mi parecer la mejor lograda, puesto que reúne el contexto de toda la obra; un cierre con broche de oro, sin restarle importancia a las que anteceden.

Una obra teatral se escribe para ser presentada en un escenario. En la expresión dramática se conectan los personajes con la acción y diálogos habitando en el espacio creado por el autor, dándole vida al conflicto, eje fundamental en el desarrollo de la obra dramática. En otras palabras, sin el conflicto, como en el cuento, no hay drama. Sin embargo, esta obra literaria podrá leerse y analizarse como si se tratase de un relato que tiene una estructura lógica; el enfrentamiento de dos fuerzas contrapuestas a partir de la acción de los personajes, atrapando al lector y creando el interés de conocer el desarrollo de la misma.

En el encadenamiento de los discursos dialógicos surge entonces, el contexto, entendido como el conjunto de circunstancias (materiales o abstractas) que se producen alrededor de un hecho o evento dado. En este libro, los lugares donde se desarrolla las escenas de cada obra teatral, son identificados en Nicaragua, donde actúan personajes conocidos en nuestro entorno, ya sea, por el lenguaje popular utilizado, así como, la caracterización de grupos sociales, que los une la miseria, el desarraigo, la religión, las guerras pasadas y, sobre todo, los hechos acaecidos en el país durante los últimos años. Actúan politiqueros, que no esconden la corrupción, el odio, la mentira, incluso, el asesinato; la indiferencia hacia sus semejantes cuando se trata del afán por conseguir más y más dinero para mantener el poder absoluto.

Henry como dramaturgo, crea imágenes a través de la palabra y la expresión. El ingenio de sus obras lleva consigo el sabor popular, la expresión libre que enfrenta a la censura; denuncia de manera viva y profunda con una muestra de imágenes, signos, símbolos, metáforas y recursos teatrales dominados con la maestría que solo puede hacer, quien ha bregado en el oficio de escritor entre la inagotable fuente de la literatura creativa. La denuncia es explícita e implícita con el lenguaje del inter-texto y el subtexto, latente en la palabra dada, en las manos y pensamiento de los personajes; con el afán del ser humano de tener una sociedad libre de dictaduras.

El símbolo está presente en el inconsciente colectivo y por supuesto en la obra, como lenguaje alternativo; se muestra en el poderío de las personas que ostentan el dominio a través de su arrogancia, haciendo visible también los signos, más apegado a la intertextualidad. Por otro lado, el texto, «es el entretejido que caracteriza al teatro, que muestra la forma de ir más allá de la lectura casual y la interpretación de los personajes de la historia contada; apelar a un nivel diferente de la perceptibilidad del espectador». En los escritos presentados por el autor, existen evidentemente, conflictos internos y externos, motivados a tomar decisiones entre los personajes, y más aún, nos incita, ya sea como lectores o, como espectadores, a tomar nuestras propias decisiones ante el problema planteado.

El autor de Aquí solo yo, ha pensado concienzudamente la caracterización sicológica de cada personaje, así como sus roles de parentesco, autoridad, sumisión etc. Todo nos lleva a creer que son personajes muy conocidos; identificamos a los que hacen daño, por supuesto, es el reflejo de nuestra vida diaria y llegamos hasta aborrecerlos. Nos identificamos también con otros, nos vemos reflejados porque hemos sufrido como ellos sufren.

Petrie, el autor de Aquí solo yo, emplea de manera sutil, recursos literarios que aluden el contexto del drama; conociéndolo por sus artículos periodísticos, además por su narrativa y poesía, no elude nombres por miedo, lo hace para demostrar su dominio de la técnica teatral moderna, dar al espectador o lector un análisis sugerido, no digerido de lo planteado en la obra teatral.

Bertolt Brecht (dramaturgo y poeta alemán) utilizaba la ironía en el teatro como plataforma para explorar teorías políticas, utilizando el juego de los personajes y juego de palabras para penetrar de manera lúdica en el pensar del espectador. El subtexto, está más ligada a la acción de los personajes para apropiarse de forma concreta cada diálogo y sentirlo, para expresarlo de forma tal que refleje la palabra escondida detrás de la palabra dicha por el personaje. En otros casos existe una mezcla de tragedia y comedia que caracteriza al drama moderno. Sin embargo, Stanislavski (actor, director escénico y pedagogo teatral ruso) establece, que el subtexto será comprendido solo sí el actor penetra en la sicología del personaje, para ser capaz de interpretar y, expresar su sentimiento. De cualquier forma, Henry A. Petrie sabe eso; reconoce, que la mejor manera de conseguir lo que desea, constituye, la valoración del espectador de la puesta en escena de estas obras que conforman su libro.

En conclusión, el subtexto está presente en las obras de teatro escritas por Petrie, sobre todo, la última de este libro, en la última escena, la Doña, personaje de Aquí solo yo, quien practica la brujería y representa a la esposa de Enrique (dueño de la hacienda llamada República), realiza un monologo que despeja, si habían, todas las dudas de sus pretensiones… Yo soy en mi poder, él lo sabe. Yo soy la garante, quien ilumina esta hacienda en expansión, como el infinito… luego, se provoca un silencio, poco a poco la luz disminuye en el escenario hasta apagarse; pero queda presente el subtexto creado por el autor… cualquier semejanza con la vida real en Nicaragua… no es coincidencia.

Estamos pues, ante una obra escrita sin tapujos, sin cortapisas, para ofrecernos una realidad que a veces obviamos porque formamos parte de ella. Vale la pena escudriñar en este libro que ofrece Henry A. Petrie, principalmente a la sociedad emergente, al relevo generacional capaz de interpretar y, reconfeccionar una nueva patria.

 

12 de agosto de 2020, Estelí, Nicaragua.