No me dejes en las puertas del cielo

(Tiempo de pandemia)

 Alberto Juárez Vivas

Me hiere tu silencio

Ya no puedo más con tanta incertidumbre, la palabra queda atrapada en una máscara y la sonrisa se desvanece sin previo aviso. Que ya no hay espacio donde ocultar los sueños, si el sol cae desnudo con su larga guitarra sobre mil espejos y la noche hierve en silencio sobre los muertos. Incertidumbre que acelera los latidos y no se marcha, pánico elevado a la máxima potencia, los ojos se resignan en la penumbra, incierto saludo de rostros cubiertos por la piel de la ironía. No puedo más con tanta distancia y tanto encierro y silencio. El motivo del grito que me acusa, es la imagen desprovista de ternura, lanzada en un pozo que no se llena. Pánico al ver que tus ojos se despiden de mis besos, mujer que, en un acceso de tos, me hiere tu silencio.

Encierro portatil

No lo dudo ni un instante, La Paz se conquista con silencio en cada detalle de la ciudad encerrada. Veo el vuelo de un suspiro que se escapa en soledad. Siento que pesa el aire y pasa hiriendo los gestos de una multitud sin calma y con mordaza perpetua. No dudo que se escape un beso en la penumbra y muera desnudo en plena tempestad. No lo dudo ni un momento, pero con la risa escondida entre las sábanas blancas de un hospital, brota la esperanza de la espina y el sueño desolado de los rostros de la verdad.

Con la huella del escarnio y la tortura

Es penetrante el olor de las paredes, aroma de cloro y alcohol hieren mis fosas nasales y la máscara que nos impone la vida es el litigio de la muerte. Olor de hospital en que mi sombra se atiene, blancas paredes, puertas azules, rostros cubiertos con los colores del pánico, azules, rojas, blancas, amarillas, ciudad sin rostro atrapada entre el cielo y el infierno. Pero al final del túnel donde todos se acercan al paso de las horas, solitarios y con la huella del escarnio y la tortura, no será el reflejo incandescente de una luz divina la que se espera, si no la voz ronca del recuerdo, por los días que desojaron su historia.

En las puertas del cielo

No me dejes en las puertas del cielo, que el infierno intenta cerrarlas. Llévame adentro, al fondo donde nadie pueda encontrarme, pero no me dejes en las puertas del cielo que es temprano el silencio y grande la esperanza.