Alba Rosa Pastora Olivares: maestra lectora y escritora

Henry A. Petrie

I

«Para nada soy feminista», afirma contundente para que no quepa duda. Estamos ante una mujer inteligente, maestra de muchos años, lectora y escritora, con una visión revolucionaria de la educación. Se trata de Alba Rosa Pastora Olivares, nacida en la ciudad de León en el año 1960.

Guerrera por la vida; de amplio poder de análisis y espíritu creador. A lo largo de sus sesenta años ha derribado obstáculos y se reinventa a medida que profundiza en el «Conócete a ti mismo». Lucha, constancia, fe cristiana ‒católica‒, familia y magisterio son sus estandartes esenciales.

Inquieta desde que nació, además de docentes es psicóloga escolar con una maestría en psicopedagogía. Fue pionera del programa «Escuela para padres», traído a Nicaragua por el organismo no gubernamental Vínculos-AHIMSA de Barcelona, España.

Durante tres años (2012, 2013 y 2014) fue distinguida como Mejor docente en la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC) de Managua. Facilitadora de la metodología Leo, Comento, Imagino y Creo (LCIC), implementada por Acción Creadora Intercultural (ACIC) y Visión Mundial (2013-2016). Desde el 2014 escribe para el Instituto Misionero Apóstoles de la Palabra y ha publicado en México los siguientes libros: Caminos al éxito, demoliendo mis zonas erróneas (2014) y María Madre de Dios (2017). Cuenta con libros inéditos de poesía, narrativa y ensayos literarios.

Alba Rosa es de las que piensan, y bien lo dice con mucha propiedad, que «la docencia sí paga, pero para ello hay que ser buen maestro». Y para ser buen maestro debe haber vocación, espíritu de apóstol. Y vuelve a la carga: «No se es maestro por tener un título…» se requiere amor y pasión, aunque la voz se debilite por muchas horas clases.

Incansable promotora de círculos de lectura y de la nueva mentalidad docente; miembro fundador de Acción Creadora Intercultural (ACIC).

II

Respaldada por sus casi treinta años de experiencia docente y un cúmulo de textos didácticos de su autoría, entre conferencias y talleres, la maestra Alba Rosa Pastora Olivares, define siete puntos para el diseño de un perfil del docente en la actualidad y en las condiciones de Nicaragua, entre los que destacan: ser lector y promover la lectura para desarrollar pensamiento crítico-reflexivo.

Otro punto está referido a que los docentes deben dominar diferentes plataformas y APP de la enseñanza en línea, lección que nos dejará la pandemia del covid-19. Asimismo, deben ser capaces de «elaborar materiales didácticos aplicados en la nube».

Lógico, un perfil de esta naturaleza debe promoverse por un tiempo determinado, máxime cuando un gran porcentaje de maestros nicaragüenses no tienen el gusto por la lectura que, según Pastora, es debido a que en las universidades no se promueve la lectura, ni los docentes se preocupan por autoformarse. Muchos también no escriben, a nos ser sus notas y planes de trabajo, y ante esta realidad, Alba Rosa es enfática al afirmar: «No se requiere ser escritor para desarrollar en los estudiantes habilidades y destrezas de lecto-escritura».

Pero, ¿cuál es el fondo de que nuestros maestros no lean ni escriban de manera creativa? Las políticas educativas, responde, porque «no promueven ni han promovido la lectura como un quehacer docente».

En cuando a la manipulación política desde la educación, es de la opinión que «ninguna ideología tiene derecho de someter al individuo a sus intereses y principios.» En tal sentido, la educación debe fundarse en la verdad, buscarla en todo momento. «Ningún docente que se precie de ser maestro puede formar borregos (…) El verdadero maestro enseña a defender la verdad y la justicia, enseña que los seres humanos somos dignos y no podemos ser sometidos a través de ideologías partidarias.»

Acerca del actual desarrollo de la literatura nicaragüense, Pastora es bastante recatada en sus respuestas. En general, la considera estancada, quizá por la situación política y social que atraviesa el país, sobre todo en los últimos dos años. Sin embargo, apunta algunas características: el fragmentarismo o dispersión, el uso del paratexto como recurso anzuelo y el hipertexto en tanto influencia de la informática.

Desde su punto de vista, ciertos poetas jóvenes están inclinados hacia la poesía de denuncia, lo que se corresponde con la realidad del país; destaca la poesía cuántica del docente nandaimeño Omar Alí Moya García, donde «el lenguaje científico de la Física lo transforma en lenguaje literario, imprimiéndole belleza y frescura a cada poema».

En cuanto a la narrativa nicaragüense es del criterio que esta se encuentra en la postmodernidad, tesis que desarrolla ampliamente en su ensayo La novela y su arquitectura (http://www.acicnicaragua.org/wp-content/uploads/2020/08/La-novela-y-su-arquitectura-Alba-Rosa-Pastora.pdf), donde analiza el aporte de algunas obras recientes de autores nacionales.

El punto crítico está en la crítica literaria, apuntó, porque los críticos jóvenes son los grandes ausentes.

III

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Sos una especie de ideóloga de la educación, con muchos años de experiencia como docente en casi todos los subsistemas. Si te encomendaran hacer un perfil del docente presente y futuro de Nicaragua, ¿cuáles serían tus principales definiciones?

R: Gracias por el adjetivo, pero no me considero como tal, solamente una maestra que amó y ama el magisterio al cual me entregué en alma, vida y corazón, lo mejor de todo es que me pagaban por lo que me gustaba hacer, fui casi una docente 24/7; no impartía clases en la madrugada porque no había ese turno.

Con respecto a las definiciones, te las enumero de la siguiente manera:

Primero, proactivo, dinámico, entusiasta, motivador, capaz de hacer que sus estudiantes se enamoren de su asignatura, que valoren la importancia de la clase.

Segundo, que aplique metodologías interactivas, dinámicas y metacognitivas.

Tercero, capaz de comprender a sus estudiantes, respetarlos, valorarlos, hacerlos sentir que son importantes para el futuro de la nación. Que no critique ni hiera, esto no significa crear lazos de amiguismo, paternalismo o maternalismo. El maestro guía al estudiante, no es un familiar ni su «amiguis». De igual manera, debe saber comprender la psicología del niño o del adolescente, debe tener presente que los millenians no son la generación de su tiempo.

Cuarto, independientemente de la asignatura que imparta debe ser lector o lectora, a fin de influir en sus estudiantes el gusto por la lectura, asimismo que desarrolle el pensamiento crítico-reflexivo.

Quinto, dominio de diferentes plataformas y app de la enseñanza en línea, la pandemia del covid-19 le dio un vuelco a la educación. El docente, a partir del 2020, debe ser capaz de elaborar materiales didácticos aplicados en la nube.

Sexto, la docencia debe ser una vocación, un apostolado. No se es maestro por tener un título; debemos estar conscientes que se forman seres humanos para el futuro.

Séptimo, ser un coach de la educación, sacar de sus estudiantes lo mejor de ellos.

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Se acusa como al 90% ‒o más‒ de los actuales docentes nicaragüenses, de no leer ni de cultivar hábitos de lecturas, incluidos los universitarios, ¿consideras objetiva esta apreciación? A tu criterio, ¿cuáles son los factores de fondo que hacen al magisterio actual no lector?

R: Es cierto, hay un gran problema con esto. Los docentes, independiente de la modalidad de trabajo, no tienen gusto por la lectura, tal como me dices, en un 90%. Ello se debe a que en las universidades no se promueve tampoco la lectura, también al uso exacerbado de las redes sociales, hasta en las aulas de clase los docentes utilizan su celular y no precisamente como herramienta de trabajo. Esto ha permitido que la pereza cerebral predomine.

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Y con relación a la escritura, ¿cómo percibís la situación? ¿De pronto no será demasiada exigencia que el docente sea un buen lector y que domine, básicamente, algunas técnicas de escritura? Varios docentes han manifestado que no son escritores, sino maestro. ¿Cómo se entiende esto?

R: Por supuesto, un docente que lee es capaz de motivar a sus estudiantes a la escritura creativa, todo lo contrario del que no lo hace. Como decía anteriormente, se debe promover la lectura, cada asignatura tiene materiales extracurriculares ricos en contenido para desarrollar en el estudiante las habilidades de la lecto-escritura, y, por ende, de la investigación científica. No se requiere ser escritor para desarrollar en los estudiantes habilidades y destrezas de lecto-escritura.

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Pero, ¿no crees que el problema va más allá del docente en sí? De cómo está concebida la educación en Nicaragua. ¿Existe realmente un derrotero filosófico acerca de la personalidad que se pretende acompañar en su proceso de formación integral?  

R: Así es, las políticas educativas no promueven ni han promovido la lectura como un quehacer docente, pero eso no significa que te limites a no hacerlo; si quieres ser un buen docente debes preocuparte por formarte, por actualizarte y eso solo se logra leyendo.

Durante los años que trabajé en diferentes áreas de la docencia, escuché mucho la frase «para lo que pagan», «no vale la pena»; cuando escuchaba estas expresiones llamaba a la reflexión al docente. Hoy puedo decir que la docencia sí paga, pero para ello hay que ser buen maestro.

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¿Qué piensas de la Educación como instrumento al servicio de dogmas y de la manipulación política? En estas circunstancias, ¿cómo concebir un proyecto educativo que se aleje de esos intereses de clases o de grupos de poder? ¿Cuál sería su fundamento filosófico?

R: No debería ser así, ninguna ideología tiene derecho de someter al individuo a sus intereses y principios. Aquí te voy a citar las palabras de mi Maestro Jesucristo que aparecen en el evangelio de San Juan capítulo 8, 32: «y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres». Ningún docente que se precie de ser maestro puede formar borregos, como mentalidades mediocres. El verdadero maestro enseña a defender la verdad y la justicia, enseña que los seres humanos somos dignos y no podemos ser sometidos a través de ideologías partidarias. Mi filosofía siempre se basa y se fundamenta en los principios cristianos: «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios», teniendo como estandarte la Verdad.

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También sos poeta y crítica literaria. A tu criterio, ¿cuáles son los rasgos característicos más importante de la literatura nicaragüense actual?

R: Para iniciar he de decirte que si estoy equivocada me corriges, por favor. He visto cierto estancamiento en la literatura nacional neosecular, considero que la causa principal se debe a los acontecimientos político-sociales que hemos vivido en los últimos años, y aquí no te voy a hablar de los que han hecho carrera como escritores y escritoras, ya ellos hicieron lo suyo y han contribuido a la literatura nacional, tanto dentro como fuera del país. Me refiero a las nuevas generaciones.

En el 2010, Gioconda Belli nombro «Generación del desasosiego» al grupo dirigido por Francisco Ruiz Udiel y Ulises Juárez Polanco, ambos ya fallecidos. Estos jóvenes talentos dejaron un excelente legado literario en narrativa y en poesía. De esa generación no se ha escuchado nada. Del 2010 a la fecha han surgido nuevos talentos jóvenes, que marcan la poesía y la narrativa, pero requieren de mucho apoyo de los lectores para la venta de sus obras. En cuanto a las características te voy a mencionar las siguientes:

a/ Fragmentarismo: Dispersión, no se puede decir que llevan una línea conductora como movimiento, por ejemplo, el Vanguardismo, La generación traicionada.

b/ Individualismo: Consecuencia de lo anterior, cada quien va por su lado.

c/ Uso del paratexto: como recurso anzuelo.

d/ Haiku: en poesía, muy usado en los jóvenes escritores actualmente; considero deberían de buscar nuevas expresiones.

e/ Uso del hipertexto: influencia de la informática.

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¿Implementas algún método para el estudio general de la literatura nicaragüense? ¿Cómo das seguimiento a las nuevas creaciones y autores? ¿No te parece que existe dispersión y favoritismo en los estudios generales?

R: El método es la investigación y la lectura constante; para el seguimiento tengo a ACIC, así como diversas redes sociales: Facebook, instagram, twiter, entre otras. Fijate algo muy interesante en Costa Rica, la UCR (Universidad de Costa Rica) tiene un equipo de trabajo de investigación que le dan seguimiento a nuestra literatura.

Con respecto a la última parte de la pregunta, siempre ha habido favoritismo desde la perspectiva política, social y de género. No te digo más para no herir susceptibilidades.

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¿Qué es lo nuevo en la poesía y qué tanto ha avanzado la narrativa en Nicaragua?

R: Hay un grupo de jóvenes escritores que están marcando una pauta en poesía y en narrativa, es una generación que está en consolidación de su propio estilo, no podemos decir que están unificados. Entre ellos, por ejemplo, te puedo mencionar a René Vargas Zamora, docente y poeta, y a Lula Mayorga; ambos han consolidado sus obras con estilos muy novedosos.

¿Qué es lo nuevo además de los rasgos ya mencionados antes? La poesía de denuncia baja la influencia de la realidad actual del país; la poesía cuántica de Omar Alí Moya, por ejemplo, el lenguaje científico de la Física lo transforma en lenguaje literario, imprimiéndole belleza y frescura a cada poema.

La narrativa en Nicaragua actualmente se encuentra en la postmodernidad y sus rasgos son propias de esta corriente, en mi ensayo La novela y su arquitectura, publicado por el portal Web ACIC recientemente, se puede leer las técnicas.

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¿Cuál es tu valoración acerca del estado actual de la crítica literaria en Nicaragua?

R: Los críticos jóvenes son los grandes ausentes en este episodio de la literatura nacional. Es necesario el trabajo de pares, escritores jóvenes escribiendo y publicando y jóvenes críticos de estas obras, para ello hay que incentivar la investigación, el estudio y el análisis. Así como en la producción literaria, los adultos o mayores ya hicimos nuestra parte en materia de crítica literaria; los jóvenes deben asumir protagonismo, deben proyectarse con obras críticas concretas.

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¿Sos feminista? ¿Cuál es tu planteamiento filosófico a este respecto, tanto en la vida como en la docencia y tu creación didáctica-literaria?   

R: Para nada soy feminista. Mi filosofía es que las mujeres somos seres inteligentes, creadas a imagen y semejanzas de Dios, el cual nos hizo libre y nos dio derecho; asimismo nos hizo dignas y fuertes. Sé que a partir de este planteamiento surgiran muchos argumentos en contra, yo solo les respondería con las siguientes preguntas: ¿Has leído bien la Biblia? ¿Conoces el valor que Dios Padre y Dios Hijo le dio a la mujer?

Si no lo conoces, mejor no me critiques.

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¿Algo más que expresar?

R: Si, a los jóvenes talentos: hay que leer y mucho; el escritor es un creador, trabaja con la palabra. El talento no se hace, es innato al ser humano. Conozco jóvenes muy talentosos, tuve estudiantes que cuando los motivé me produjeron excelentes cuentos y poemas, desdichadamente ellos mismos castraron su talento. Así es que jóvenes, a autocapacitarse leyendo y escribiendo. Vos como escritor lo sabés, es cuestión de práctica constante, esa es la escuela del escritor.

También puede leer: http://www.acicnicaragua.org/?page_id=447

Managua, 7 de septiembre de 2020.