Cuando se abran las puertas

José Luis García Cantillano


Eres tú

Cuando la tristeza
permanece en este espacio
vacío de belleza,
temerosa noche entra por la puerta
y borra la huella de luz.

Entonces vuelves
y te quedas en la penumbra de mis sueños
Palabras susurrantes
Brasas que avivan el fuego
Eres tú amor
Eres tú.

Las manos y su miseria

Por la calle va un niño
que a falta de madre
conoce más del frío
que del beso que sana
que del abrazo que abriga.

Con inquieta mirada busca allí
donde están los despojos
que provinieron de tantas manos;
halla sucias cosas
que cobran en su alegría
valor de mil tesoros.

Observa lo encontrado
y con temor de ser visto y juzgado
presuroso guarda lo que ya es suyo
Camina con rumbo incierto
por calles que encausan diversos destinos…

Cada noche, en algún lugar de la ciudad
cortinas de luces develan su figura
entre una montaña de cosas viejas;
miserias de tantas manos.

Aislados

Y al final, cuando se abran las puertas
volveremos a la conquista del espacio
seguiremos respirando el mismo aire tóxico
sin que nadie advierta
que en todo lo invisible mora el peligro.
Volverán las jaurías a las calles
y quedarán sobre los muros
las huellas de la muerte nefasta.
Entonces Dios como un anciano
que ha despertado de su siesta
con humor que no es de su naturaleza
escribirá la próxima sentencia.