Hueco ancho con caída lenta

(Prosemas del libro inédito Noche acústica)

Henry A. Petrie

Nocturno depresivo

Rayería. No llueve. La noche seca se ilumina con las descargas de nubarrones. Los cuchillos penetran los nervios. En la densa oscuridad crece la infamia, las vanas ilusiones a matar.

No hay ruido humano, solo rayería con sus reflectores de terror. El tiempo se ha tornado pesado y el horizonte lejano. Soledad y vacío. Grieta profunda. No hay sonrisa en el reducto, solo respiración aletargada.

La paz se doblega al estruendo exterior. Los gatos se han escondido y los perros lloriquean temblando. La rayería en su festín y la rigidez en la cama. No hay lluvia. El tiempo es una fotografía, donde el oscuro venció al claro.

Resistir el derrumbe, la impotencia, por el dolor de perder lo amado en alguna falla de la comprensión. Ha caído un rayo. Se estremece la vida, o la humanidad del sufriente se fractura.

Torrencial. No hay candelas que encender, tampoco linterna de celular, descarga total. ¿Alguien habrá borrado el mundo con su vómito ácido? Cruje sin parar el techo y el hombre yace en su frío rincón. La soledad es una garganta que se extiende hacia algún agujero.

Esta noche es fantasmal, hueco ancho con caída lenta. No hay luz y el ruido persiste con truenos esporádicos. Estocadas en el rostro y mordidas en la mente con su tormenta perfecta para desesperar.

El recogimiento es una tentación. Y la inconsciencia se abre pasos entre arañazos de gárgolas. No hay calma, solo cansancio. No hay sueño, solo desactivación. La noche continúa en su constante temporal incierta, en algún momento habrá día.

Lápiz azul

Un lápiz azul construye la imagen que salta como conejo asustado. De la piel de la noche extrajo la hoja para escribir-dibujar, los amores que fueron lumbre.

¿Cuántas noches han tenido colores? ¿Cuántos colores han sido de noche? Todo tiene un sabor, sí, un sabor conjugado al aroma, el jugo que emana del cuerpo, la caricia y el beso con tinte de palabras, un poema en construcción, entregándose.

El lápiz azul transfiere su alma al poeta, aunque este piense lo contrario. No es igual el poema con lápiz que no encaja, que no deslice su esencia creadora, que no funda los espectros desnudos, y se hagan el amor.