La batalla antivirus

(Un cuento para la niñez escolar)

Urania Rodríguez Medina

La maestra explicaba muy animada la clase de matemáticas. «Para comprender este contenido, es necesario estar muy atentos», decía a su grupo de clases. De repente, ve que Francisco, su estudiante más callado, estaba con la mirada perdida, quizá hacia un mundo que solo existe para él, situado en la distancia habida entre él y su maestra.

—Francisco –le dice la maestra–, ¿dónde andás? ¿Acaso no estás escuchando lo importante que es que te concentrés en esta clase?

—Perdón maestra, estaba en una lucha campal, salvándola a usted y a mis compañeros –respondió.

—¿Salvándonos? ¿De qué o de quién?

—Del coronavirus, maestra. Le cuento cómo sucedió… –Francisco se acomodó y compartió su relato:

«Estábamos aquí en el aula, cuando el coronavirus entró sin saludar. Muy cauteloso se le acercó a usted mientras explicaba la clase. Yo estaba atento a sus movimientos. Cuando el virus estaba a punto de entrar a su boca, le tiré mi borrador con mucha fuerza y lo derribé. Entonces, el intruso maligno me vio y se vino en mi contra. Me atacó y me tiró al piso, luchando desesperado hasta que logró entrar en mi boca. Y fue cuando comenzó su fiesta y a duplicarse, triplicarse, cuadruplicarse y así…

«Pero, de pronto, toda su descendencia empezó a morir en mi garganta, seguro porque mi papá y mamá me dan cítricos que elevan mis defensas, así me lo han explicado. Y claro, fue esto que derrotó a la manada de intrusos monstruosos. A los que aún estaban moribundos, los reuní y los lancé con fuerza contra la pared, donde se hicieron añicos. Después, muy decididos, mis compañeros de clase y yo, pusimos una gran pana con agua y cloro, donde los echamos.

«Y así resultamos con una gran victoria».

Una vez que el niño Francisco concluyó su relato épico, convidó a todos sus compañeros y a la maestra también, para que degustaran un galón de jugo de limón preparado por su madre, porque, según sus palabras, eran las vitaminas que los pondría muy fuertes para vencer cualquier virus del mal.

Y al final, cuando la maestra estaba en su casa reflexionando acerca del relato de Francisco, además de las matemáticas y las otras materias, anocheció preparando varias exposiciones acerca del beneficio de consumir alimentos y jugos naturales ricos en vitaminas.

 

La Unión, Nueva Guinea,20 de marzo de 2020.