Ejes dinámicos críticos del cuento literario

(Sistematización de un taller)[i]

Henry A. Petrie

La sintaxis, indispensable en la narración

Para alguien que aspira dominar el arte literario –la narrativa en particular–, no basta escribir por escribir. Vamos directo a los ejercicios primarios, para que luego lo teórico consolide. Análisis y síntesis. Elementos gramaticales: relaciones lógicas, orden de colocación de las palabras, frases y oraciones; concordancia; coherencia textual y argumental.

La narración no es una enumeración de todos los hechos sucesivos, es una selección de lo que debemos destacar, lo que realmente importa. Economía de palabras. Muerte a la abundancia de adjetivos, o innecesarios, decoraciones vanas. Lo terrible de redundar. El valor de la reiteración, su abuso daña el efecto artístico. La sintaxis es un proceso de revisión y corrección constante, eliminación de «grasa» para quedarnos con lo rotundo. Si es necesario reescribir, excelente. En los ejercicios de mayor grado de complicación, exprimir textos caóticos, inflados e incoherentes, aplicar sintaxis y dejar lo esencial.

Construcción del personaje

El personaje no es un simple nombre. Hay que construirlo para bien definirlo, para bien lograrlo con función e incidencia determinada en la historia que se cuenta. El reto: vivificarlo, darle aliento, alma. Se inicia con un ejercicio vinculado a la toma de decisiones: sexo, edad, sector social al que pertenece, rasgos y señas, ambiente en el que se mueva, cualidades y defectos. Hacer síntesis descriptiva. Se enfatiza en que son seres a quienes les ocurren los hechos que el narrador cuenta: personas, animales, objetos. Son entidades vivientes, activas, quienes hacen la historia. No hay historia sin personajes. Deben tener personalidad: psicología, carácter, modo de ser. Tienen características propias: emociones, pensamientos, expresiones y gestos. Tipos de personajes. Variaciones del personaje en la historia, cambios de características o forma de ser según circunstancias y hechos. Los rasgos y características son importantes, pero lo es más su alma, lo que le da vida y lo hace genuino.

La historia será tan intensa como tan intensos sean sus personajes, por eso hay que afanarse en sus psicologías, entrañarlos, penetrarlos, sentirlos, vivirlos. En cada personaje, al menos en los principales o protagónicos-antagónicos, existe un cuadro conflictivo interno y con relación a los demás, alguna duda, miedo, situación no resuelta, algún dolor, secreto, angustia. También creencias, obsesiones, pasiones, incertidumbres, sueños, vicios, enfermedades. Estos pueden ser superficiales, reflexivos, fanáticos o críticos. Charlatanes, callados. No basta la apariencia ni el físico del personaje, hay que verlo por dentro, para que no sea insípido.

Ejercicios relativos al carácter, psicología, lenguaje, patrones de personalidad determinante, manías. El personaje se construye.

La acción y el movimiento

¿Hablamos de Física? Tal vez. La vida es movimiento, acto creativo. El agua es movimiento, acción y vida. Vida, aventura permanente. Conocer todos los colores y sabores. Vivir crea dinámica, incorpora fuerza e intensidad. Los personajes actúan, están en movimiento. Relación causa-efecto. Acción es verbo, hecho, acto. Siempre vuelvo a Newton, sus leyes, cada una y en relación. Inercia, Fuerza y Acción-Reacción.

El movimiento concebido es alteración, conmoción. Conjunto de voluntades y acciones. Intención. En la narrativa suceden hechos o actos relacionados, constituyen el argumento. La historia en movimiento, vital, vigorosa. El juego se establece en la relación dinámica de los personajes, entre armoniosa y contradictoria. Toda creación tiene una intención. Es la fuerza que mueve, apasiona. Recordemos, la pasión es el fuego creativo. De ahí mi insistencia. La acción es lo que sustenta el cuento, nos dice lo que ocurre. Verbos. Verbos. Los enemigos de la acción son los adjetivos y adverbios. Modalidades de la acción o direcciones tempo-dimensionales en el cuento: presente con retroceso, movimientos episódicos hacia el pasado, que no tiene final (abierto), comienza por el final o en algún momento de su desarrollo, movimiento total hacia el pasado, historias paralelas, historias circulares, historias dentro de la historia (caja china), historias cruzadas, en fin, movimientos diversos. Ejercicios.

La trama

Cuerpo de la historia, tejido de acciones o hechos que suceden. Distribución. A partir de un problema o discrepancia. Herramienta para la conspiración del escritor, construyendo su historia; se trata de un andamio-ejes que define estrategia, técnicas y recursos a implementar. Acción, movimiento, conflicto. Debe conducir a un determinado desenlace o resolución de la historia. Opciones de final. Misión: crear unidad de la historia, sentido coherente de lo problemático y su resolución.

Importa más cómo se trama el argumento que el argumento en sí. Me encanta la trama en tanto conspiración, el recurso estratégico del detalle. Toda historia debe estar determinada por la acción (movimiento, dinámica) y el conflicto (contradicción, disputa, confrontación, lucha). Enfoque de la malicia en la construcción de la historia, algo se esconde. La trama se diseña, se planea flexible. Está sujeta a cambios según los giros o experimentaciones, se realiza en la historia. Exposición de un ejemplo de trama. Ejercicio: confección de una trama conforme a una idea concreta, también fotografías escritas. Jugar con el tiempo.

El conflicto, la tensión

Reflexión colectiva: movimiento de la vida y el conflicto humano. El ser y sus conflictos. La historia de la humanidad está cruzada por grandes conflictos, la literatura misma. Toda historia tiene conflicto, por eso la importancia de reconocerlos, tratarlos en su naturaleza para determinar su línea crítica y lograr una resolución pertinente. Oposición entre dos o más fuerzas. Contrariedad llevada a la fricción, confrontación. Crisis sometida a tensión. Lucha de ideas, principios o sentimientos. Cuestión de posiciones, intereses, necesidades, deseos o valores incompatibles, contrarios. También de emociones y sentimiento. Polaridades universales del conflicto: Bien y mal, opresión y libertad, vida y muerte, héroe y villano, amor y odio, guerra y paz, saber e ignorancia, Lucifer y Dios, ricos y pobres, conquistador y dominado, etc.

¿Por qué el conflicto en la literatura? Literatura es vida, por tanto, movimiento. Manifestación de lo humano y sus relaciones. Cosmovisiones en juego: mitos, rituales, leyendas, fábulas. Existencia. El conflicto ha sido parte de nuestra naturaleza evolutiva o estacionaria. En el cuento y la novela puede y no tener resolución, feliz o trágica, puede quedar inconcluso o atenuado. La tensión es importante en la narración en tanta agitación, ebullición, agravamiento de alguna crisis. Presión que se ejerce. Da vigor y fortaleza al conflicto; agudiza el momento crítico. Intensidad. La pausa –quizá la supuesta inercia– es un recurso a utilizar en la crisis, pero jamás representa la resolución. Es un aire que se toma –reposo– para continuar la escalada, el desarrollo de la línea crítica. Sí, hay momento crítico y línea crítica. Momento crítico: el tiempo corto en que se está produciendo la crisis, el conflicto. Línea crítica: la trayectoria que va tomando elementos del conflicto, antes, durante y después. En la historia narrada el conflicto es la atmósfera y la tensión, la gravedad.

Ejemplos de trama con incorporación de conflicto-tensión y estructuras posibles del cuento.

El desafío

En mi experiencia, asumo como importante no corromper el cuento con prejuicios, moralidades o convencionalismo. Hay que navegar en las posibilidades de ocurrencias, penetrar aposentos imaginarios, las cosas ocultas, sombras de las verdades. Navegar lo prohibido, lo maldito o pecaminoso, ¡sin miedo! Importa el arte, la historia. El escritor debe escribir con plena libertad, dejando de ser en sus historias para que emerjan vigorosos sus personajes con cuitas y bondades, sus conflictos.

Todo aquel recurso en desuso u obsoleto hay que liquidarlo. Sin piedad. Por ejemplo: aniñamientos en los cuentos infantiles. Las niñas y niños no son estúpidos. ¡Al carajo con «Había una vez…»! Qué terrible es estar repitiendo como loros leyendas y asesinar el cuento. No seamos perezosos mentales, cómodos. Busquémosles, en todo caso, sus esquinas oscuras. No todo en la vida es ni ha sido feliz, ¿por qué, entonces, insistir en finales rosados y perfumados?

Todo en el cuento es importante. Todo. Una buena historia, a pesar de su excelente inicio, puede caerse con su desarrollo, por problemas constructivos o de técnicas. O un final puede desmeritar todo lo bueno del cuento. Preocupémonos por no decepcionar al lector en cuanto a nuestro ejercicio estético, cualquiera que sea, de donde sea y a qué época pertenezca.

Nada es fácil. Menos la creación literaria. Se equivocan quienes piensen que la obra está lista en los hervores iniciales, como si se tratara de tirarse un pedo. La creación no es una fermentación intestinal. Son más culpables del yerro, quienes alaban la materia aún no lograda. El apremio, el apuro, la desesperación. ¡Bah! Enemigos auténticos del proceso creativo.

Managua, enero 2014.

[i] Sistematización del taller denominado «Ejes dinámicos críticos del cuento literario», realizado en la Biblioteca Pública Municipal de la ciudad de Masaya de octubre a diciembre del 2013, en sesiones sabatinas intensivas de cuatro horas, para un total de doce encuentros facilitado por Henry A. Petrie.