Lección de Filosofía II

María Teresa Bravo Bañón /
Cataluña, España

Historia de la ciencia

Al principio la Tierra no se movía
y vino Galileo y la puso en marcha
como quien le da cuerda a un reloj.

El Sol, la Luna y los planetas,
antes giraban alrededor de la Tierra
hasta que vino Copérnico y les dio otro orden
y desde entonces fuimos nosotros los viajeros.
Vivíamos sin gravedad hasta Newton
se le ocurrió la fórmula de la gravitación Universal
después que le cayera una manzana en la cabeza
y le hiciera un gran chichón.

No teníamos neuronas en el cerebro
hasta que a Ramón y Cajal se le ocurrió
dibujar estrellitas después de tanto
mirar por el microscopio.

Hubo un tiempo en que los números iban indisciplinados
y golfos por ahí, haciendo de las suyas;
hasta que llegó Pitágoras
y los cuadró en un cuadrado de multiplicaciones.
Después Eratóstenes le dio por buscar a los más rebeldes,
a los que no se dejaban dividir por nadie
y los llamó sus «primos».

Y por último llegó Einstein
y como buen genio nos sacó la lengua
cuando no entendimos muy bien el E = mc²
que se había inventado.

Historia de la Revolución Industrial

¡Pasen señores, pasen, a la carpa del circo!
¡Vean el último invento del Siglo de las Luces!
¡La máquina Watt y vapor de agua simplemente!
Muy pronto esta fuerza de la Naturaleza moverá el Mundo.
Las fábricas tejerán tantas telas que podremos
ponerle una faja al Ecuador y un gorro de lana al Polo Norte.
Los nuevos navíos no tendrán que depender del viento,
navegarán a voluntad del hombre acelerado.
Y esperen a que se invente la locomotora
que entonces los atlas del mundo
se cubrirán de rayitas negras de rutas ferroviarias!
¡Cómo vamos a correr y qué cortas van a ser las distancias!
Hasta los médicos van a prohibir subir al tren
por el exceso de velocidad a sesenta km por hora.
¿Que No se lo cree? ¡Pues el progreso está ahí,
en el bar de la esquina, tomándose un café
y usted sin enterarse.

(Del poemario Zapatos sin Cordoneras, de María Teresa Bravo).