Escalar el Everest sin piernas

María Teresa Bravo Bañón /
Cataluña, España

Hay historias inspiradoras que nos ayudan a valorar todas las oportunidades que tenemos para salir adelante. Para todos los seres humanos escalar el Everest es el ejemplo de mayor reto que podemos imaginarnos.

A la ascensión del llamado Techo del Mundo se le ha añadido toda clase de proezas para superar los mayores retos conocidos.

Se ha escalado con oxígeno embotellado, sin oxígeno, en invierno, con el pos monzón, en solitario, se han abierto nuevas rutas al cual más difícil, se ha descendido en parapente y en parapente biplaza, con esquís, con esquís y un paracaídas para frenar y hasta en snowboard.

Ha habido bodas en la cumbre, vivac, han aterrizado helicópteros y se ha subido en globo aerostático.

Ha habido escaladores de todas las edades. El más joven fue Jordán Romero, con 13 año acompañado de sus padres. El más viejo, hasta la fecha, el nepalés Min Bahadur Sherchan, a los 76 años, mientras que la japonesa Tamae Watanabe, es la mujer de mayor edad con 73 años.

Se calcula que hasta la fecha se ha subido a la cima del Everest en 6.000 ocasiones, protagonizadas por unos 4.000 alpinistas, puesto que muchos han repetido la escalada una o varias veces.

Pero si a este reto le sumamos las dificultades de una discapacidad física, el reto se convierte en un esfuerzo más allá de los límites de la resistencia humana. El primero fue el norteamericano Tom Whittaker, quien perdió un pie en accidente de tráfico, alcanzó la cima el 21 de mayo de 1988.

No menos mérito tuvo la ascensión del estadounidense Eric Weihenmyer, quien, en mayo 2002, se convirtió en el primer invidente en alcanzar la cima del Everest.

Y el sherpa Nawang, el 16 de mayo de 2004, fue el primero en subir con una pierna amputada por culpa de un intento anterior de subir al Everest.

El 20 de mayo de 2013 llegó Sudarshan Gautam, la primera persona amputada de ambos brazos, con un arnés especial asegurado a un Sherpa para atraparlo en caso de una caída y en 2005 ascendió Paul Hockey amputado del brazo derecho.

La última hazaña que ha saltado a la primera página de los informativos mundiales ha sido la de Xia Boyu, escalador chino de 70 años que perdió ambas piernas a causa de un linfoma, logró hace unas semanas escalar el Everest, convirtiéndose en el primer hombre amputado de los miembros inferiores que lograba hacerlo desde el lado nepalí. «Llegó a la cima a 8.848 metros, a las 8.40, hora local (7.55 GMT)», dijo funcionario del Ministerio de Turismo a las agencias de comunicación nepalíes, desde el campo base del Everest Gyanendra Shrestha, quien precisó que este era el quinto intento del escalador.

Xia Boyu ya había intentado escalar el Everest en cuatro intentos fallidos y perdió ambos pies, debido a congelación severa durante su primer intento de escalada en 1975 y, posteriormente, en 1996, le fueron amputadas las partes inferiores de las dos piernas por un linfoma. El escalador volvió a intentarlo en 2014, pero una avalancha mató a 16 sherpas y paralizó los ascensos, y en el siguiente intento fue 2015, cuando ocurrió lo mismo debido al terremoto que causó cerca de 9.000 muertos en el país, una veintena de ellos en esta montaña.

Su último intento frustrado debido al mal tiempo, fue en 2016. Además, la subida se produjo en medio de una controversia sobre la posibilidad de que los amputados puedan subir o no el Everest.

El escalador chino es el primer doble amputado de las piernas que logra escalar desde el lado nepalí; pero en 2006 el neozelandés Mark Inglis logró coronar el techo del mundo por el lado chino.

En 1998 Mark Mark Inglis y su compañero alpinista se vieron envueltos en una ventisca mientras realizaban el ascenso al Monte Cook. Como consecuencia, debieron sobrevivir durante 13 días en plena montaña. Una vez rescatados, Mark sufrió la amputación de ambas piernas por debajo de la rodilla debido a las congelaciones sufridas.

Lejos de desanimarse, Mark dedicó los siguientes años a enseñar al mundo un amplio abanico de habilidades que poseía. Se hizo guía de esquí alpino y montañero sin piernas. Se graduó con matrícula de honor como bioquímico y se dedicó a investigar vías para identificar la leucemia. Se hizo enólogo y sus vinos fueron aclamados internacionalmente. Adaptó una bicicleta con sus particulares necesidades y comenzó a rodar con pasión y empeño. Su aventura culminó con una medalla de plata en los Juegos Paralímpicos de Sydney 2000.

En 2002 recibió un gran empujón a su carrera como escalador cuando le fabricaron sus dos nuevas piernas artificiales hechas de fibras de carbono y diseñadas especialmente para él, decidiendo que estaba listo para cumplir su gran sueño, el desafío más grande en la vida de cualquier alpinista: el monte Everest.

En 2006 se embarcó en esta loca aventura. El proceso fue muy duro, e incluso se le rompió una de sus piernas ortopédicas teniendo que bajar al campamento mayor, donde le ayudaron a repararla con material muy simple. Al final, después de 40 días de titánico esfuerzo, el 15 de mayo de 2006, Inglis coronaba la cima del Everest.

Estas historias de superación y de constancia supera los límites de la resistencia humana, demostrando que querer es poder y los únicos límites están en la mente.

En un libro de auto ayuda sobre asumir retos, encontré este acróstico sobre la palabra CONSTANTE que resumiría todo el poder de superación humana.

Controla tu mente
Olvida tus límites
Nutre tu cuerpo
Siéntete en forma
Toma el riesgo
Alcanza tus metas
Noquea tus miedos
Trabaja tus hábitos
Excluye lo negativo

Porque el poder de la voluntad reside en la constancia, la constancia induce al cambio y el cambio provoca la transformación.

Fuente
http://www.elmundo.es/especiales/2013/deportes/everest/60-datos.html