Poemas de Vidaluz Meneses

(Matagalpa 1944 – Managua 2016)


Nota:

Los tres poemas que presentamos de Vidaluz Meneses, integran la antología El Güegüense al pie de Bobadilla: Poemas escogidos de la poesía nicaragüense actual. Selección, introducción y notas de Omar García-Obregón y Conny Palacios. PAVSA, Managua, 2008.

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Evocación

A Dolores Cantarero de Meneses, in memórian.

Esta casa fue eficiente
gracias a la mujer que hoy se ha marchado.
En este zaguán queda su sombra
menuda y diligente.
Aquí vendió la mantequilla escurrida
y la leche de vaca recién ordeñada.
Esa mujer fuerte procuró el abrigo
de diez hijos logrados en catorce partos
y los reunió a todos a la hora del Angelus
para agradecer la vida.
Se levantó al alba y en horno de leña
hizo marquesotes y pan de maíz
que precavida almacenó para el invierno.
En sus manos confió el corazón de su marido.
Dejémosla dormir, que por primera vez
hijos y nietos la vemos en reposo
aunque extrañemos su quietud
y su aparente indiferencia ante nuestra cercanía
acomodando los ramos de flores
de quienes la conocieron
aprendamos una nueva forma de tenerla entre nosotros.
Apaguémosle la luz para que continúe el sueño.

(Del poemario Todo es igual y distinto).

 

En el nuevo país

El dolor ha sido reto
y el porvenir esperanza,
construimos como escribiendo un poema
creando, borrando y volviendo a escribir.

1980
(Del poemario El aire que me llama)

 

Tú dijiste

Un ángel es terrible, Rilke,
y nunca es más cierta tu aseveración
que cuando el ángel de ellos y mío se rebela.

Un ángel es ciertamente terrible
y duro como a ti ya me ha herido;
por eso tu canción es el intento de mi canto
porque el peso de la noche es más intenso
cuando el cielo se nos siembra por la espalda.

Fiero sable aún goteante,
aleteo mortal,
un ángel es terrible.

1965
(Del poemario Llama guardada).