Mínimo común múltiplo (I)

Pedro Alfonso Morales

Franz Kafka

—«¿Qué me ha ocurrido?» -me preguntó.
—¡Nada -le dije a Franz- seguimos siendo pájaros!

En efecto, una mañana, Franz Kafka, amaneció convertido en pájaro y no quiso salir del nido, porque odiaba a las hormigas. Lo llamó su padre el carpintero y no hizo caso al golpeteo. Hasta que llegó un escarabajo al nido: el ave se lo comió y volvió a ser hombre.

Telica, 8 de junio, 2012.

 

 

Copyright

Ayer me encontré en la librería con mi amigo Copyright: solo, destinado a la cárcel y el olvido de los seres de las publicaciones y ediciones de libros. Lo vi como siempre, circulado, envuelto en una ©, en un callejón sin salida, sin poder abrir la boca y decir este libro es mío.

—¡Hola, Copyright, amigo, me alegra verte!
—¡©©©©©©©©©©©©! -respondió tranquilo.
—El derecho de autor que es derecho moral de mi familia, se resuelve en derecho de copias de los demás con sus máquinas fotocopiadoras -le dije.
—¡©©©©©©©©©©©©! —respondió tranquilo.

Telica, 30 de agosto, 2012.

 

 

Mínimo común múltiplo

Mi madre que me cuenta cuentos orales, me dijo:

—El mínimo común múltiplo de dos o más cuentos fantásticos y admirables es el menor número de un cuento folclórico que es múltiplo de todos los cuentos orales entre la gente que sabe contar cuentos en las noches. Se aplica -dijo mi madre- a cuentos orales sin rey y sin viejas hadas vestidas de negro, riéndose de lo que hacen con su varita mágica y el dedo del príncipe.

Telica, 5 de junio, 2012.

 

 

Lectores

—¿Cuándo vendrán los lectores? -me preguntó el libro en el cementerio.

—Esperate que los mate la ignorancia y las babosadas del espíritu se les pudra -le dije-. Solitos vendrán a meterse en este ataúd de luces sonoras hasta quedarse putrefactos y con sus huesos bien pelados comiendo letras o mierda, pero comiendo algo como golosinas intelectuales.

Telica, 5 de junio, 2012.

 

 

 Palabras del cuento

—¡Cuenta -me dijo Scherezada- que el cuento camina solo!

Yo vi que el cuento de Scherezada caminaba solo con menos palabras de las que usa el bandido narrador y sus personajes que también narran historias. El gozo es extraordinario, porque apenas tengo un jocote y un puño de sal de la literatura breve.

—¡Después de cada historia -me dijo la gran narradora- tienes que inventar al hijo y a su madre de tal para conocer el cuento y su memoria contada!

Telica, 27 de junio, 2012.

 

(Del libro de minicuentos Mínimo común múltiplo -2012-, de Pedro Alfonso Morales, dedicado a la memoria de Edgar Escobar Barba -«quien me obligó con su entusiasmo a escribir minicuentos»-, dice el autor teliqueño).