Empalme

Gerson Cordero Sánchez /
Estudiante de Psicología, Universidad Humanista – Managua.

¡Un milagro!, grité en mis adentros. Cuando comenzó el aguacero me carcajeé. Los ineptos salieron despavoridos. Lo pensé y resultó, la lluvia se avino con mucha fuerza, con ganas de lavar inmundicias.

Algo inusual observé en el empalme, mantas de colores chillantes, una peculiar bandera rojinegra con letras blancas. Me pregunté en qué pensaban aquellas víctimas de la rivalidad sin sentido, de la ignorancia de sus líderes.

El bus hizo tres viajes, seguido de las famosas Hilux. Me repugna la velocidad, máxime cuando tantos policías no sirven, seguro se matarán entre ellos.

Ahora que estoy crecido, que he leído y observado, ya nada es alegría. Recordé los recorridos de líderes en comarcas, prometiendo progreso y urbanización. Había campesinos no idiotizados con tecnología ni manipulación. Nunca les creyeron, y, aun así, nunca faltaron tortillas. «Los liberales son igualitos que los sandinistas, un montón de pelados ofreciendo camisetas y postes de luz», decían. Lo único que respetaban eran sus siglas que les recordaba la revolución, aquella por la que muchos lucharon y cayeron, y sobrevivieron, y también lloraron.

Mi juventud fue engañada. Ofrecieron fiestas en el Zonal, guaro gratis y hasta estupidez. ¡El futuro de la revolución! Y nada de paridad. Las mujeres animan niños, organizan piñatas y reparten comida. Ah, claro, también son víctimas de morbosidades. «Si no admiras un culote sos maricón», dicen los viejos consejeros.

¿Cambio? ¿Cuál cambio con esos? Solo se reúnen para plantear nada, gritar consignas que su Rosario elabora para perico que repiten en la granja domada.

Ahí estuvieron, en el empalme. Paré de crear mi canción para niños y me puse a observar la «pureza de la raza», hijos de reciente dictadura y mala educación. «Ojalá que comience a llover fuerte, para que se les arruine lo que tengan o a lo que vayan», pensé.

Cuando miré al patio de mi casa, ¡la ropa! ¡Mierda! ¡La ropa se me moja! Por ver pendejos y desear cosas…