Sombra de búho y esperanza

Henry A. Petrie

La esperanza vuela y se posa en la cabeza del búho que nadie ve, nadie siente en el bajío de la noche, nadie ve la proyección lunar en el manto oscuro.

La esperanza gira de un lado a otro, el escenario se cruza con el tiempo largo en un minuto. El viento rota y se prenden sensaciones.

El búho se eleva con la esperanza en su cabeza, se hacen sombra y sobrevuelan el valle. Regresan al árbol seco en la oscuridad lunar, donde nadie ve ni siente nada.

Se escucha una voz luz, quizá conciencia, tiempo o criatura desde algún sueño escondido, que dice:

«Habiéndola amado, se fue
sin que leyera en sus ojos la historia.

«Jamás penetró el momento
y se quedó en la superficie,
porque no leía profundidades.

«Habiéndola amado, se fue
como una imagen volátil
que se esfuma así no más.»

El búho entonó el llanto de la noche, mientras la esperanza consolaba estrellas quebradas de frío. El fuego huyó antes que ella y en las manos de él se hundieron las líneas, los atajos en el plano de la palma, con capítulos de luz y sombra.

Las dos criaturas volaron, de la Luna al Sol, del momento a lo más hondo, hacia la historia de amantes embriagados, en conciertos de dos por cuatro más dos y punto cincuenta hacia la Antártida en el portal derecho con sus señas. Y bajaron, las criaturas concitadas, a la estancia donde aún quedaban pasiones congeladas y una hoguera apagada sin razones.

La sombra de búho y esperanza se acurruca en el sueño del hombre, aguardando algún destello de lo amado, ido.

(Del poemario inédito Noche acústica, de Henry A. Petrie).