ACIC: dos vocales y dos consonantes

«La de que se endurece en te,
la equivalencia de la ge y de la ka…
la pasión del lenguaje».  (Jorge Luis Borges).

Pedro Alfonso Morales

ACIC es una cosa grande como Nicaragua. Tan grande es que las letras y las palabras se esparcen por todo el país con libros y lecturas. Aquí se mezclan las pinturas, los sonidos y las ideas. ACIC es un ovillo de obreros: una maestra y un poeta; una maestra y un pintor; una maestra y un escritor; una maestra y un dramaturgo con la escena de los sonidos, las palabras, la poesía, los cuentos, los libros y la lectura.

ACIC son dos vocales y dos consonantes apasionadas con la prosa de la vida. Las vocales ya sabemos que no se rompen en la pronunciación; las consonantes por rompibles se acomodan a las acciones de ACIC por Nicaragua. Allá una palabra, una oración, un párrafo, un texto, un discurso del libro que cambia la vida de las personas. El juego de las palabras que da vida al juego de los niños con sus maestras.

La A por primera es alfa y alep que es buey y bramido. Fortaleza y espíritu de palabras y sonidos. La C es terrible y no existe, sino la ka que es hermosa. Los niños de primer grado no entienden por qué se dice ca de cama en vez de kama. Peor: escribir ce y no decir ke, sino ce de cepa. Cosas de los sonidos y los engaños. Me prohíben que escriba keso, sino queso con la u sorda en el derivado de la leche.

Me dicen que la i es débil: mentira, también es fuerte. Basta el fuelle de los pulmones como el acordeón en la música. También me dicen que la i es cerrada: falso. Nunca vi una vocal tan abierta y libre como la palmera, la torre y la aguja. Si fuera cerrada, la i no diría todas las cosas que dice en los cuentos y libros para niños. Luego me dicen que la i es oscura y tienen razón. En poesía la i es tubo de la tristeza y la melancolía.

ACIC también es color, lenguas y magisterio. Los blancos del norte de Jinotega son los mestizos de León o Chinandega. El negro de Bilwi o Bismuna no es extraño en Sutiaba, Monimbó o Chagüitillo. El musuco de Bluefields es el pelo lacio de Nandaime o Telica. Ella, mairin, canta en inglés, miskitu o mayagna. Ella también cuenta cuentos en mayagna, recoge almejas y sabe que el mar de tarde es sin sol.

ACIC es multiétnico y plurilingüe. Las lenguas unen y fortalecen el ADN de ACIC que va «hacia la igualdad en la diversidad». Tal vez mejor decir «Toward equality in diversity». O quizás suene más hermoso escribir «Tu di ikwaliti lin di daiborsiti». Acaso deba decir «Asia kumi wapankara iwanka natka sut». O por qué no «Sulani satni bitik karak aslah tani yak mawangh» que juntan todas las palabras y los sonidos que somos.

ACIC son dos motetes de libros y lecturas como Edgard Escobar. ACIC tiene rostro de niños con dos ojos y una sonrisa de libros con cuentos para pequeños. Ahora que llegue a mi casa, me dijo Saíd, me haré una biblioteca. Ya la llevaba en la sonrisa y en la cabeza y hasta en el modo de caminar. Cuando se guardan libros en el cuerpo y el espíritu, la gente camina distinto. La humanidad tiene espíritu de libros y poesía.

Ahora, me dijo la maestra, no ando buscando cuentos. Yo se los hago a mis muchachos… Una maestra que lee y escribe es una maestra completa. Una maestra que canta, pinta y hace teatro en el aula es difícil olvidarla. Lo más seguro es que se le ame toda la vida. Se convierte en maestra preferida y la seguimos amando. Y el día que la maestra muere, no se muere. Sigue viviendo en sus alumnos y sus cantos.

ACIC es la gran maestra de escuela que nos enseña con palabras de vida. La clase de hoy, me dice, es un libro de adjetivos con pinturas y palabras de la sangre que corre con los niños y vuela con silabarios por las ciudades del país. ¡Ay, el amor por los libros es amor por la humanidad!

Telica, 01 de mayo de 2018.