Apuesta fallida

María Elsa Molina

Tarde gris, maldita agonía. Ya no lo sigo. Quiero encontrar otro camino sin restos de muertos.

Dormir en posición fetal, sentir frio, pero el reloj no se detiene, el engreído fruto prohibido del huerto del edén, la pecadora sin final feliz, saltando al vacío. Apostó la eternidad.

Disimular lo que siento, mirar sin hablar, moribunda patética. ¡Sí!, sueño que regreses, pero sin ti estoy mejor. ¡Seres distantes!

Días sin hablar, no pensar y no hacer nada. ¡Escapar! desaparecer en la oscuridad y que aparezca el fantasma. Mariposas hermosas que no viven mucho, eso fuimos tu y yo.

Corazón lujurioso y baboso, lleno de locura y de apuestas fallidas.