Yo te maté

Gerson Cordero Sánchez

Tranquilo te recuerdo.

Cuando ayer te miré, la ruta se detuvo con la advertencia policial. Observé los rostros de pasajeros frustrados y perdidos, desesperados, acalorados, sin esperanza. Ese olor a muerte tornó tenso el ambiente, solo faltaba el grito de libertad.

Y ahí estaba yo, esperando matarte. ¡Deavergas estos hijueputas!

Pasaron los motorizados imitando a sus superiores. Nadie esperó verte, nadie se alegró. A quienes te ignoraban dabas falsas sonrisas, mientras lucías tu Mercedes Benz, restregándoselo a la pesadez de muerte. Deseaban matarte…

Tus seguidores arrogantes, también iban en sus carros lujosos, creyéndose dueños del mundo en esta tierra triste, celebrando cínicos sus victorias, pese a la incertidumbre del tirano. Pero no te protegieron de mí.

¡Te maté!
Yo te maté.

Y celebré tu mutilación pública.
Y comí de tu carne haciéndola mierda.

Sin que te dieras cuenta, ¡te maté!
Yo te maté. Y te devoré vivo… en mi mente.

Aunque muerto ya estabas.