Poemas para palmados

Reina Tamara Ríos Suárez

Ley Seca

Ardía el sol sobre su espalda,
recorriendo la ciudad enorme.

Sábado por la tarde, secaba su garganta.
La imagen de una fría cerveza vestida de novia,
la chela con gotitas congeladas
sobre su cuerpo de diosa.

Para él ley seca con el mar chorreando
sobre su angustioso rostro, albergaba
la ilusión de tener un vaso helado
del dorado elixir sobre su tibia mano.
Volvió a la realidad: ley seca.

Al pasar ya cansado sobre la vieja calle,
apareció un bar de repente, alegre
bullicio contagiante envolvió el entorno,
«alegrón de burro», ¡ley seca!

Andaba palmado.

Calor de sábado

Ajá, ¿me estás viendo?
Una
y otra vez

Tu mirada penetrante
hielan los poros de mi piel.

Las rolas del party empujan
toque a toque tus pasos hacia mí.

Me tomas de la cintura,
Me aprietas un poco,
me abres de un impulso
el alma desnuda.

«Te gustan las rubias»,
susurró tu amigo.
«Póngale sello», dijiste.

¡Uummm! Tu presencia
me hipnotiza y al llegue
un besito.
«¡Al chile te encantan!»,
insiste tu amigo.

Yo, entre tus manos,
me derretía, elegante y
apetitosa ante todos.
Y así, un besito tímido
a cada hora…
Hasta calentarme al máximo,
de beso en beso.

Y al final de la noche,
vacía mi esencia de hembra
sudorosa.

¡Qué triste, ser la cerveza Toña
de un palmado!