Dos poemas al margen

David O. Róbinson C.
Panamá 

Al margen del canon

Voy a escribir los poemas más perversos de la aurora
Afónicos
Cojos
Torpes
Poemas que huyen de la receta
De la paja y la pose
De la poetada golosa de reflectores
De ese mamífero rumiante y mediocre

¡Y el mundo que se cae!
¡Y la gente que extraña una palabra!
Una palabra
Una sola

Voy a escribir los poemas más perversos de la aurora
Y con ellos huiré
Huiré a la margen izquierda del canon

Saldré de la escena
Por lo menos de la farsa de siempre:
Poeta qué buenos versos los tuyos
Colega qué poemas más exquisitos

¡La danza de los clítoris sobados!
Allá
En el margen
En el margen del canon
No cumpliré las reglas
No complaceré a los jueces
No buscaré halagos
Y sobre todo
No daré aplausos con el hígado irritado…

Allá
En el margen
En el margen del canon
Allá en el margen izquierdo del canon
Sólo
Sólo podré
Sólo podré hacer
Sólo podré hacer lo que me dé la gana

Pavorosas matemáticas

Dos por dos a veces es cuatro
Bueno
Casi siempre es cuatro
Bien
Lo acepto
Siempre es cuatro

Y esa ley es horrible
Una permanente obsesión para que nada cambie
Para que nada vuele
Para que todo se quede en su lugar
Estático
En pétrea conmoción en negativo
Como si todo estuviese en el lugar correcto

Quisiera despertar un día
Y que dos por dos no sea cuatro
Si no veintinueve
Por ejemplo
Como el regalo que bisiesto le dio a febrero
Dos por dos bien pudiera ser ciento cuarenta y siete
Como las pestañas de Catalina
Esas ingenuidades aún me agradan
También una cantidad infinita
Como el número de latidos de mi corazón en taquicardia

Aunque suene a pendejo
Lo digo y lo grito
Me gustan las flores bailando cumbia en mi jardín

Es que…
Sí…
Es que por todas esas razones
Es que odio a las malditas matemáticas