Tu rostro en las calles

Henry A. Petrie

Tu rostro
huele a ternura,
es el beso al amor,
la sonrisa valiente
que en su belleza
se levanta
con puño de pueblo
el corazón.

Tu rostro
es la palabra,
poema en tranque,
la protesta,
la bandera digna
el congreso alegre
en las calles.

Tu rostro,
las calles,
donde nace el poema,
ardoroso,
en su marcha grande.

De azul y blanco
se cubren los cuerpos
y andan, cantan,
besan,
gesticulan,
un guiño de ojo,
la mirada del rayo
como flor abierta
y misterio oculto
en la sangre.

Tu rostro,
jovencita despierta,
ayer una niña,
un cuento o leyenda,
el corazón en levante
con frente firme,
el vigor de una mujer,
intensa, navega
hacia la memoria
para hacerse mamá,
abuela de surcos
en su rostro
y la sensualidad
en el fondo, muy hondo,
de su mirada.

Tu rostro,
las manos del tiempo,
las caricias siempre.

Los rostros son uno,
las sonrisas todas,
las siluetas danzan,
los labios que besan,
cada paso que se hunde
y graba conciencia,
el gesto de la historia,
el abrazo humano.

(Del poemario en construcción Luciérnagas en abril, de Henry A. Petrie).