De cuitas y suspiros

Helena Cristina Medina Bernard


Cuitas de un amanecer

Mi amanecer es diáfano y fetén,
porque todo mi espacio mental está lleno de ti;

mi amanecer es lúcido y perlado,
porque hasta la más pequeña oquedad del alma
la has llenado tú con la febrilidad de tu sexo;

mi amanecer es herético, profano, anacreóntico,
porque cada molécula de mi cuerpo
es colmada de tu esencia, tu libídine y tus malicias;

mi amanecer es atestado porque
satisfaces mi lujuria con palabras y palabros;

Mi amanecer es perfecto porque tú estás en mí

y gimo
y vibro
y tiemblo de amor

y de amanecer.


Suspiro

Si en tus pretéritos ves cierto día,
entre la bruma de lo lejano
surgir la apenada memoria mía
medio disipada por los años,
cavila que fuiste siempre mi anhelo.

Y si el recuerdo de amor tan venerable
mueve tu pecho, añubla tu cielo,
colma de lágrimas tus ojos verdosos;
¡No me busques aquí en la tierra,
donde he existido, donde he batallado,
donde te he esperado, sino
en la negritud de los sepulcros
donde se encuentra harmonía y
tregua!