El egipziante escarabeo nicaragüense petriano

Cruz egipziante encriptada paratextual

Federico José Benavides

Lo egipziante está de primero al identificar la «Cruz egipcia» encriptada en la impresión del título. El escarabeo nicaragüense petriano lo encontramos en el título Fuego «escarabajo» y al ver un escarabajo estercolero en la pasta, y, aunque, la literatura universal tiene muchas obras con títulos e historias obre «el escarabajo»[1] (propio de los egipcio), no es nuevo, pero sí lo es la forma como lo plantea Petrie. Ninguna tiene una cruz egipcia encriptada paratextual en el título: es una novedad petriana.

En la pasta de la novela petriana, leemos el título Fuego escarabajo. La palabra «Fuego» está en forma horizontal, la palabra «escarabajo» está vertical, con la figura de un escarabajo y una pelotita de estiércol. La cruz egipcia encriptada paratextual la desencriptamos al escribir «escarabajo» bajo la letra «e» de «Fuego» y al colocar la pelotita de estiércol sobre la misma.

Petrie utiliza dos símbolos egipcios: la cruz egipcia y el escarabajo. Para augurar que la trama estará llena de misticismo, ritos y símbolos; unidos así el mundo espiritual y el físico en uno solo, donde sus personajes interactúan.

Es importante aclarar la existencia de más de cien cruces[2] y cada una con un significado diferente. Tenemos, por ejemplo, la cruz esvástica usada por los nazis; la cruz latina usada por los cristianos; la cruz Caravaca usada en algunos países europeos, etc. Lo común es la forma donde a las dos rayas se les llama brazos, así tenemos el brazo vertical que representa lo divino y el brazo horizontal que significa lo humano, ambos brazos unifican lo divino con lo humano. El caso que nos ocupa es la cruz egipcia, tan antigua como las pirámides de Egipto, o sea, hace más de 3000 años A. C.

Amuleto utilizado para conseguir la inmortalidad, ser más poderosos y viriles, para conseguir el amor, para la buena salud, etc. Su poder esotérico es muy utilizado actualmente, por ello, es la cruz más usada. También se le conoce como cruz ansada, cruz de la vida, llamada Ank, Anj, etc. Tal símbolo avizora una novela mítica y mística. Formaba parte del rito de momificación, se depositaban en el ataúd para proteger el cadáver.

Petrie muestra en la pasta el escarabajo, animal que era (siempre en Egipto) objeto de culto[3].

Carlos González Hernández[4] elaboró un modelo llamado «El modelo del escarabajo». Es una técnica inspirada en la semántica (significado) de la palabra y en las redes asociativas, llamado así por dos razones: la primera, por el proceso de escritura. La segunda, por el sentido figurado o de naturaleza simbólica. Consta de cinco fases: 1. La palabra se coloca en el centro de la imagen del escarabajo. Ejemplificaremos con el vocablo «mar». 2. Después, se escriben las palabras derivadas por asociación del vocablo escogido para conformar los bloques semánticos. 3. Luego, realizaremos una primera selección, jerarquización y discriminación de los bloques semánticos. 4. Seguidamente, reordenamos las palabras en los bloques semánticos, según el punto de vista subjetivo, y la prioridad que se le quiere dar a las ideas del escrito. 5. Finalmente, podremos redactar con más facilidad un posible escrito sobre el tema del «mar», donde se incluyan las palabras y los bloques que se seleccionaron.

Y es que, el «escarabajo» adquirió para los egipcios un significado ontológico a partir de sus cualidades únicas: observar su laboriosidad en las primeras horas del día. Tenía la capacidad de convertir una masa amorfa de estiércol en una pelotita, creando del caos orden (expresando el orden divino); en cuanto a su forma, su cabeza tiene seis dientes como los seis rayos solares. Los egipcios creían que no había hembra así que veían que su huevo lo depositaba él mismo, llamándole «el dios increado», o sea, el que se crea así mismo.

Quizás lo más interesante es su desarrollo ontogenético. Coloca su huevo en una pelotita colocada en un hoyito que representa al inframundo, luego larva, y ya formado las aguas del Nilo lo hace emerger para sostener la pelotita de estiércol, representativa por la circunferencia del dios sol. Ciclo representativo de Osiris, quien emerge de la muerte. Se asemeja al dios Jepri o Khepri.

Petrie, como todo escarabeidólogo, trama la novela según la «teología del escarabajo».  Por ello, encontramos la transformación del caos provocado por la corrupción política y judicial al orden. Cambios sociales provocados por personajes-escarabajos, quienes salen del inframundo (mundo pandilleril y de extrema pobreza) a establecer el orden.

Inframundo o mundo subterráneo lleno de oscuridad, pero cambiante para los que tienen la naturaleza del escarabajo, quienes, acostumbrados a la luz tanto como a las sombras, tienen el poder de vencer a los que tienen solo «la luz» y que se auto llaman Iluminatis.  Como lo explica Gonzalo (narrador) en su carta dirigida a Petrie:

«Decidí escribirlo para hacer homenaje a Dolores, a Gabriela, a los inocentes, a todos nosotros, los escarabajos, para que jamás vuelva el Corredor La Mancha, ni los iluminados. Todos somos sombra y luz.»

La Managua dominada por los iluminados (así autollamados), personas muy poderosas y dominantes de la sociedad en general, caótica; sucumbe ante los escarabajos-búhos-hijos de Lilith, quienes hacen emerger la nueva Managua.

Septiembre, 2018.

[1] Algunos ejemplos de estas obras: Vandenberg, Philipp El escarabajo verde; Poe, Edgard Allan El escarabajo de oro y otros cuentos; Reynoso, Oswaldo El escarabajo y el hombre; Bionque Squadracci, Andrés A la sombra de los escarabajos; Ruiz Romero, Mariana Aventuras de un escarabajo en Japón; entre otras obras.
[2] Podemos encontrar las más usadas en https://joyeriamseoane.com/CONOCES-SIGNIFICADO-LOS-DIFERENTES-TIPOS-CRUCES/
[3] Grandes civilizaciones de la historia Antiguo Egipto, Editorial Sol90, 2008, Barcelona. Pág. 65.
[4] En esta dirección podemos descargarlo http://www.drea.co.cr/sites/default/files/Contenido/2016-06-28%20T%C3%A9cnica%20del%20escarabajo%20de%20oro.pdf