Amy, joven de la Mosquitia hondureña

Alba Rosa Pastora Olivares

El 23 de julio, a mi llegada a Tegucigalpa, conocí a Amy, una joven miskita hondureña, aspirante a religiosa. Me llamó la atención verla en una comunidad católica, formándose para ser una religiosa misionera.

Unos días después de estar en la casa de la comunidad eclesial, inicié conversación con ella. Le hablé acerca de la situación de las etnias en mi país, Nicaragua. Fue sorprendente para Amy, saber cómo se violan los derechos de la etnia miskita y la discriminación a la que ha sido sometida. Me contó que, en el 2016, una amiga de su familia, también de origen miskito, había llegado a refugiarse a la Mosquitia hondureña, porque huía del peligro y la violencia en Bilwi.

Amy me relató la forma de vida en su comunidad «En la Mosquitia caminas libre, siembras libre, la tierra es nuestra, nadie invade, nadie quita las tierras. Las tierras no tienen alambradas.» Le pregunté acerca del idioma que hablaban, «Miskito es mi lengua, nadie me obliga a hablar español», me dijo.

Le pedí que me contara acerca de las escuelas, cómo era la educación. «Las clases las recibimos en miskito, los libros están en miskito, los maestros son miskitos. El que desea superarse aprende otras lenguas, puede ser inglés, español u otro idioma. El gobierno no te obliga a hablar otra lengua que no sea la tuya. En mi casa todos estudian, porque queremos superarnos. Papá hace poco terminó el bachillerato», me contó.

Con relación a aplicación de las leyes, dijo que quienes se ven privados de libertad, son aquellos que andan en drogas o en malos caminos. A los jóvenes adictos no les permiten entrar a las escuelas. Fuera de eso, sus derechos son respetados.

Me llamó mucha la atención, el hecho que en el seno familiar miskito no están obligados a seguir un determinado credo religioso. Ellos deciden cuál religión seguir. Pero, sus tradiciones son respetadas y tienen leyes de protección, el estado le ha apoyado, también organismos que les brindan ayuda en salud y educación.

«En la Mosquitia la tierra es extensa y es para los miskitos. Mis padres les han dicho a los amigos que viven en Bilwi, que se vengan para acá. ¿Por qué soportar en Nicaragua, si aquí hay tierra para todos», concluyó Amy.

Tegucigalpa 1 de agosto 2018