Jun 27 2018

Tranque

Omar Alí Moya García

Temo trazar el ala del gorrión
porque el pincel no dañe
su pequeña libertad.

(Pablo Antonio Cuadra)

Voy descalzo, camino entre vidrios rotos.
El camino era de luz, desquebrajada,
de remolinos incesantes de memorias en esferas blancas.
Aún tengo quince
y la vida me ha llenado de frío.
Extiendo la mirada más allá de esta carretera.

Ya tengo diecisiete:
La mano de mi madre que me aprieta mientras
dicen mi nombre en la tarima, ya soy un bachiller.
Mis amigos aplauden y la chica del salón
que siempre me ha gustado,
me cierra coqueta un ojo.

Ahora tengo dieciocho:
Se me cumplió el sueño de estudiar ingeniería,
Quiero construir mundos nuevos
y puentes que unan vidas.

Tengo veintiuno: he conocido una chavala.
No sé si se llama Diana, Glenda o Mónica,
es sensacional.
Tiene los ojos de abismo
más bellos de mi galaxia.

Ya tengo treinta y tantos, y tengo dos hijos.
Les muestro el horizonte,
quiero ver más allá para saber que les espera,
pero la vista se me nubla.
El más pequeño se aferra a un dedo de mi mano,
es la sensación más hermosa del mundo.

Creo que soy abuelo,
hay una manada de niños correteando en el patio;
una niña me ha traído una flor azul,
la pone en la palma de mi mano temblorosa,
otra mano arrugada me acaricia la cara,
siento todo el amor en sus pliegues,
las lágrimas me corren por el rostro.
No puedo caminar.

Viene un viento.
El viento me arrastra hacia atrás.
Mi piel empieza a rejuvenecer,
los años se me arrancan de la piel,
el mundo se desmorona
y la felicidad se hunde por un orificio en el concreto.

Ahora tengo quince otra vez.
Camino sobre vidrios y las balas zumban mis oidos.
A lo lejos, el sol sale, ya no es uno, sino dos soles,
un sistema binario de esperanzas amarillas.
Hay un tropel de chavalos que gritan con júbilo.
Algo ha mordido mi cuello, caigo,
hay un rostro de mujer que llora,
grita y me llama.

En el aire, el gorrión tiene manchada el ala
con pinceles negros del dolor,
que han quebrado las palabras
escritas «junto a una flor azul»
que se desprende de mi mano…

«me duele respirar»…