¡Salvémonos!

Urania del Carmen Rodríguez Medina


Uno mi voz al canto de las aves y del campo,
pretendo la conciencia del hermano
para preservar especies de este suelo.

Únete a mí, y haremos al unísono una esfera
de manos que protejan a la tierra,
con la voz de la fuente, la flora y la fauna
haremos más amigos de la naturaleza.

El aire está manchado por el humo de las quemas,
el pulmón de la tierra tiene cáncer
y el cielo llora triste de desconsuelo;
las aves vuelan ya sin horizonte,
el calor y el humo los asfixian,
ya no encuentran reposo en sus nidos.

Oigamos el clamor de nuestra tierra.
¿Escuchas su agonía silenciosa?
Que se oigan nuestras voces por el mundo,
que en la ciudad y el campo hagan ecos,
alcemos nuestras manos en señal de promesa,
para rescatar lo poco que nos queda.

Nueva Guinea, 2018